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 Love+18+Yaoi. El amor no tiene sexo..Capitulop III

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shadow



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MensajeTema: Love+18+Yaoi. El amor no tiene sexo..Capitulop III   Miér 03 Mar 2010, 6:44 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Bueno te agradezco por comentarme...y aunque no sé si les gusta a las demás o no seguiré subiendo...como ya lo dije es una catársis.

Capítulo III


Luna

“–Bill dónde estas…vamos no juegues conmigo– Le buscaba tras un frondoso árbol, de pronto sus manos en mi cintura me pegan a él.
–Aquí estoy, no grites– volteé para mirarlo.
–Dónde estabas…
–También te buscaba – De pronto todo empieza a temblar y un gran agujero se abre bajo nosotros, cayéndonos instantáneamente…
–Luna…
–Bill…”


Sobresaltada desperté, había sido un sueño. La luz entraba por la ventana de mi habitación causándome un fastidio inmenso, quise levantarme pero no pude, una extraña debilidad se apoderó de mí haciéndome caer en mi cama. Casi inmediatamente una voz me saca de mis ensoñaciones…
– Luna despertaste
A lo lejos pude ver a mi madre que se acercaba casi corriendo. Me sentía flotar, casi desvanecida.
– Estás bien hija…contesta.
– Sí mamá solo que me siento muy cansada.
– Luna, Luna ya estás mejor– y sin poder evitarlo me abrazó…
– Mejor…no entiendo mamá.
– Luna llevas postrada en esa cama una semana…
Al oírla, un vago recuerdo se apoderó de mi mente…un rostro, un bello rostro vino a mi memoria, casi sin poder evitarlo pronuncié su nombre
– “Bill”
– ¿Conoces a ese chico?– Pensé que lo había susurrado, pero por lo visto no me di cuenta y se me escapó su nombre.
– Qué chico
– Ese Bill al que acabas de mencionar– Como pude me repuse lo más pronto posible.
– No mamá, yo no he dicho nada-
– Qué extraño, porque así se llamaba el chico que vino ayer…
Al escucharla me incorporé, no sé de donde saque fuerzas para mirar a mi madre de frente.
– Qué has dicho– sentía que mi rostro quemaba, el corazón me palpitaba tanto que la camiseta se movía a su ritmo.
– Sí, ayer vino un joven. No lo conocía, es más no era ninguno de tus amigos.
No entendía nada. Era imposible que fuera él…totalmente imposible.
– No se quien pudo haber sido ma, no conozco a ningún Bill – No pude soportar más y me recosté de nuevo dándole la espalda a mamá. Estaba sonriendo como una tonta.
– Tenía una ropa extraña, era muy delgado y estaba todo maquillado, parecía una mujer.

“Dios es él, pero cómo pudo pasar, cómo llegó a mi casa”

Quería gritar, quería saltar, abrazar a mamá, pero me contuve todo lo humanamente posible y tratando de ser indiferente le pregunté…
–Y que quería, no te dijo por qué vino
El aire me faltaba, mi rostro estaba rojo y mamá se dio cuenta al instante
–Habló poco, se notaba que estaba nervioso, aparte de que parecía muy tímido…

“Me imagino ese rostro todo sonrojado…diablos”

– Pero me dio pena, se notaba su preocupación, así que lo invité a que te viera
– ¡Qué!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
– Sí lo invité, pero se quedó en la puerta
Mentiría si no dijera que en ese momento deseé no tener madre. Cómo se la había ocurrido hacer que me viera…de seguro estaba horrible, llena de baba y quien sabe si estaría roncando…
– Madre no sabía que invitarás a extraños a ver a tu hija
– Es que me pareció tan preocupado y triste.
– ¿Así?

“Ummmmm…preocupado…triste…. Sí debe ser cierto, sino mamá nunca hubiera hecho lo que hizo…Qué emoción”

– Sí, me dió pena…pero no te preocupes se fue casi al instante
– Qué extraño, quién habrá sido…

“Me vio, me vio y ahora qué pasara…pero cómo llegó aquí…por qué lo hizo…ay ángel cuánto deseo verte”

– Estás muy roja Luna no tendrás fiebre– Y sin poder evitarlo me tocó el rostro.
– Creo que tienes un poco. Llamaré al doctor
– No es necesario…
– Recién has despertado querida, te desmayaste y el doctor te sedó para que descansaras, quizás es un efecto del sedante.
– ¿Sedante?
– No lo recuerdas
– Todo está muy confuso madre…– En verdad quería que se fuera y me dejara regocijarme en mi felicidad.
– Llegaste a la casa y te desplomaste en la entrada. Tu hermano te sostuvo si no hubieras caído pesadamente.
Oculté mi rostro en la almohada. La noticia de que Bill había ido a verme me tenía totalmente salida.
– El doctor dijo que era una descompensación por estrés, que una fuerte emoción pudo haber causado esa reacción.

“Sí madre fue una emoción tan fuerte sentir su piel, tocarlo, besarlo…”

– Debe haber sido por los finales…el profesor no me dejó entrar por llegar tarde, por eso vine temprano
–Pobre mi bebe– acercándose me abrazó fuerte…

“Madre por favor déjame sola…estoy a punto de gritar…de llorar”

– Te dejo querida... debo preparar el almuerzo.
– Mamá crees que mañana podré ir a la facultad…
– Mañana es domingo Luna, lo harás el lunes.

Mi madre salió sin imaginarse todo el mar de emociones que había provocado en mí. Como pude me levanté, me senté frente al espejo…qué era esta opresión que sentía mi pecho, qué era esta sensación tan tierna y a la vez tan violenta que me invadía cada vez que pensaba en él. Cómo pudo el ser más perfecto de la Tierra venir y buscarme, cómo pudo encontrarme y por qué lo había hecho. Nunca lo había visto, no sabía quién era ni qué hacía…era un total desconocido. Su recuerdo me inundó, el olor de su cuello, la suavidad de su rostro, su cabello enredado en mis dedos, su pecho agitado, sus manos tocándome…había sido demasiado. Tenía la certeza de que él iba a ser especial en mi vida, lo sentí cuando lo vi, cuando se acercó…era uno de esos momentos inevitables. Como pude volví a mi cama, sabía que no estaría tranquila hasta que lo viera y hablara con él…era claro que nuestro encuentro también lo había marcado o al menos eso quería pensar. Me tapé abrazando una vieja almohada que tenía desde bebe, pensando en que debía ser valiente y buscarlo a primera hora…debía verlo, sentirlo…ya lo necesitaba…
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MensajeTema: Re: Love+18+Yaoi. El amor no tiene sexo..Capitulop III   Lun 07 Feb 2011, 3:28 pm

Bueno aquí estoy de nuevo...un capi más....y perdón por la demora...


Capítulo IX


Mientras Luna descansaba y soñaba, otra persona lejos de ahí pegado a una ventana suspiraba. El bus que tomó no lo acercaba a su casa y él lo sabía, lo único de lo que estaba consciente es de que quería perderse. Todo estaba muy confuso en su mente. Aún no se explicaba por qué fue a verla…..por qué sintió todo eso cuando la tuvo muy cerca…Dios es que ahora dejaría de ser gay…le comenzarían a gustar las chicas…Nooo eso era imposible…a él no le gustaban las chicas eso lo tenía muy claro, solo le gustaba Luna. Por alguna estúpida razón solo sentía todo eso por ella…solo por ella…por qué...por qué. Aún no entendía cómo había sido capaz de ir a su casa, de invadir su espacio…se sentía tan vacío ahora. Verla solo había servido para que se diera cuenta que estaba trastornado, que la realidad es diferente, que ella era una chica a quien no conocía, de quien no sabía nada… absolutamente nada. Pensando en eso no se dio cuenta que el bus estaba vacío...
—Disculpe jovencito…
Volteó al instante… era el encargado de los boletos…
—¿Si?
—Estamos ceca de la última parada…
—Oh dios…¿dónde estamos?
—Distrito 6
—Oh…gracias…debo bajar…

Bill

Estaba oscureciendo. ¿Cómo demonios había viajado tanto? Estaba lejísimos de casa, de todo. Crucé la calle y para mi suerte el bus de regreso apareció casi de inmediato. Asustado lo detuve y me fui al fondo… esta vez no me dejaría vencer por mis confusiones…
Hora y media después ingresaba a mi casa. Mi madre no estaba...de seguro se quedaría en la tienda hasta muy tarde. Subí a mi habitación, no tenía hambre….pero después de arreglar mis cosas y darme una ducha sentí mi estómago gruñir.
Bajé con pesadez y entré a la cocina. Encima de la nevera había un bol lleno de rojas y jugosas manzanas. Sonreí feliz y tomé la más grande y roja. Me acerqué a la mesa y cogí un cuchillo grande…vi lo hermosa que era y sin saber por qué pensé en Luna. Sus ojos cerrados su larga cabellera extendida en esa almohada…su habitación tan serena y a la vez cálida…de repente un punzante dolor….
—Auch…diablos…
Bajé la vista de inmediato: me había cortado el dedo. Me lo llevé a la boca y succioné…luego me lo lavé y con la manzana en mano me dirigí a mi cuarto.
«A veces eres tan tonto Bill»
Prendí la computadora, revisé mi correo, pero nada en él llamó mi atención así que fastidiado apagué la máquina. Me acerco a mi cama y me dejo caer en ella, estiro un brazo y tomo mi cuaderno de dibujo que se encontraba sobre la mesa de noche. Ahí estaban esas dos palomas, las que dibujé pensando en ella…Luna…qué nombre más poético…difícil de olvidar…Sin querer comenzé a habla en voz alta, necesitaba decirlo, sacarlo…
—Luna…Luna…no me canso de repetir tu nombre, pero esto ya no puede continuar. No, me estoy haciendo daño, estoy actuando en contra de todo lo que di por sentado en mi vida y no lo voy a permitir. Tengo un novio maravilloso que me ama. No voy a permitir que un tonto gusto arruine lo que tengo con Derek…no. Quizá en otro tiempo Luna, quizá podría ser, pero ahora…ahora definitivamente no…no. Me duele, pero no puede ser… no…
Mis ojos se humedecieron sin querer y antes de que empezara a llorar, me levanté de un salto y saqué los cigarros. Me acerqué a la ventana y prendí casi con desesperación uno de ellos. Las casas estaban oscuras, ya nadie caminaba por la calle, pero en el cielo la luna llena no permitía que las sombras acabaran por devorarlo todo.
—Luna llena, qué ironía…
Aspiré fuerte y luego de tres caladas tiré el cigarro. Ya no quería seguir compadeciéndome de mi mismo, ya era suficiente.
—Mañana, después de clases, buscaría a Derek, le pediría perdón y todo volvería a ser como antes.
Con ese pensamiento en su cabeza abrió su cama y se hundió en los suaves almohadones, cerró los ojos y trató de no pensar…

Luna

—Luna…ya es tarde...hija levántate...
Y sin decir más abrió la puerta llevándose una gran sorpresa. Frente a su espejo estaba Luna delineándose con temor un ojo…
—¡!!Oh por dios!!!!
—Madre me asustaste…
—¡Luna estás muy linda!

Asombrada, la madre de Luna entro y la pudo ver mejor. Llevaba un jean apretado azul oscuro, sin bolsillos traseros, unas botas de taco pequeño y un polito sin mangas, negro con escote en V. Su cabello estaba suelto como siempre y sus ojos los resaltaba con delineador.

—Ayyy… no exageres mamá
—Creo que es la primera vez que usas ese polito ¿no? No te lo había visto antes.
—Creo que lo tengo desde hace 2 años mamá. Me lo regaló Cris en mi cumpleaños…solo que nunca me lo puse…
—Es muy lindo..
—No crees que es mucho escote…no sé me siento incomoda…—dijo mientras se acomodaba el pecho y el escote.
—No. Es perfecto…es más, deberías usar el escote más grande…
—Ah no… Eso no…
—Está bien, solo era una sugerencia.
Se acercó al espejo…se vio de nuevo. No se veía mal, solo que estaba acostumbrada a su ropa negra, un tanto ancha…y odiaba el maquillaje, pero debía admitir que el delineador acentuaba el color de sus ojos y quería destacar, quería que él la viera atractiva…bonita.
—No puedo creer que por fin pueda verte como una señorita
—Ay madre…por favor
—Le vas a gustar mucho Luna
—Vamos madre…no es lo que piensas—dije nerviosa mientras preparaba mi bolso.
—Ummm… me cae bien el niño bonito. Promete que lo traerás
—Por dios madre, se me hace tarde.
Salí de mi habitación con el corazón palpitante y más roja que un tomate. El desayuno estaba servido, tomé el vaso de leche, pero no pude pasar...los nervios estaban comenzando a dominarme.
—Estas muy linda Luna. Deja ya los nervios…
—Quien dice que estoy nerviosa…
—Te conozco hija…
Como pude dejé el vaso en la mesa y con manos temblorosas tomé mi mochila y corrí a la puerta
—Me voy se me hace tarde
—Pero es temprano aún
—Madre debo ponerme al día, mejor llego temprano.
Salí de mi casa hecha un manojo de nervios. Mi madre tenía razón era temprano, pero ya no podía quedarme en casa.
Llegué y solo había unos cuantos alumnos en la biblioteca. Como poseída me dirigí a ese sitio tan especial para mi: la columna…nuestra columna. La toqué, posé mi frente sobre ella y nerviosa me abrazaba a mi misma recordando los pocos momentos que pasé con él…

«Tengo que encontrarte, tengo que hablarte».

Permanecí ahí escondida hasta que fue hora de ingresar a clases. Cuando me vieron todos me rodearon y se acercaron para preguntar por mi ausencia. Me abrazaban y me mostraban su alegría por volver a verme. De pronto, Mari, mi mejor amiga, sale del salón y se acerca a mí.
—Luna…amiga...por fin —me abraza
—No sabes cuantas ganas tenía de regresar
Se separa de mí y sin dejar de sonreír me toma del brazo y me arrastra lejos del salón..
—Luna debemos hablar…
—Claro…
Me tomó del brazo y me llevó aparte de todos. Mis amigos nos miraban pero nadie se metía. En verdad solo ella podía decirme…
—Dime por favor Mary, me estás asustando
—El jueves se nos acercó un chico muy guapo preguntando por ti
Traté de disimular mi alegría…de seguro era mi ángel.
—¿Así? ¿Y como era? ¿Moreno?
—¿Lo conoces entonces?
—No, solo fue una pregunta…—bajé la vista tratando de esconder mi rubor…
—Era rubio, un tanto afeminado

«Rubio. Dios esto se está complicando»

—¿Y que quería?
—Me dijo que su amigo estaba loco por ti
Mi mente quedó en blanco. No podía dar crédito a lo que ella decía…no podía ser… simplemente no podía ser. ¿Sería mi ángel? No, eso sería demasiado.
—Tranquila Luna…estás roja, no tendrás fiebre.
—Estoy bien Mary, sigue por favor…
—Nos lo señaló y al voltear nos sorprendimos al ver que era ese chico…ese al que siempre molestan…
—¿Cuál chico?
—Uno alto, delgado, con larga cabellera negra y rastas blancas. Todo un bombón. Se llama Bill, todas las mañanas desde que llega es recibido por una sarta de insultos por ser gay…vamos todos aquí lo conocen.

«¿Gay? ¿Mary había dicho gay? Pero eso no podía ser cierto. El chico que me correspondió en la columna, que me besó, que quiso desabrochar mi brassiere no era gay…de eso estoy segura. No, debía equivocarse…no».

De repente sentí un estremecimiento y me tambaleé…
—¿Luna qué tienes?
—Nada solo fue un mareo..

«No pude ser tan tonta …me hubiera dado cuenta»

Sentí que mi cabeza iba a explotar y me apoyé en el balcón tratando de aparentar algo de calma. Mary seguía hablando y yo solo podía rogar porque no fuera cierto.
—Me sorprendí mucho. Me imagino que habrá sido una broma de mal gusto o quizá quería ligarse a alguien del salón y te usó como excusa para acercarse.
—Debo irme…me siento mal..
—Estás muy pálida amiga. Vamos…vamos a la enfermería.
Mary me tomó de la cintura y jaló de mí. No podía sostenerme en pie, había sido demasiado. No podía creerlo, si era gay, por qué no me rechazó en cuanto lo toqué… por qué me había ido a buscar. Debía hablar con él…debía saber…solo escucharlo de su boca… solo eso me traería la tranquilidad o me mataría.
Al otro lado del campus, en el tercer piso, un confundido y ansioso Bill esperaba sus clases. Se sentía extraño, como vacío…en verdad no sabía que es lo que pasaba con él y eso lo tenía desconcertado.

«Al acabar las clases buscaré a Derek…eso será lo mejor»

—Bill amigo. Llegaste temprano…
—Quería evitar a los desgraciados que me acosan a diario
—¿Estás mejor?
—Más o menos —le sonreí, pero sabía que era una de las sonrisas más falsas que había esbozado.
—No mientas y borra esa horrible sonrisa. Es la más hipócrita que tienes Bill…no la uses conmigo por favor…
Resoplé indignado y miré a Brian molesto…
—No estoy bien y no quiero hablar de eso. Finjamos que nunca pasó, que yo nunca te conté nada, que el sábado no pasó nada, te lo pido por favor —mi voz me sorprendió. Era tan triste…
—Si así lo quieres
—Lo quiero…
—Vamos a clases y como tu dices… aquí no pasó nada
—Gra..gracias…
Me agaché a recoger mi bolso, pero como estaba muy pesado se me escapó de las manos , cayó y l aherida dem i dedo comenzó a sangrar…
—Auuuuuuu
Vi a Brian venir corriendo…
—¿Qué pasa?
—Se abrió mi maldito corte…
—¿Qué te pasó?
—Me corté pelando una manzana
—Solo a ti te pasan esas cosas. Vamos a la enfermería
—No, ahora lo soluciono
Y sin más metí mi dedo a la boca…
—No seas asqueroso. Tu boca tiene miles de bacterias y lo único que vas a conseguir es que se te infecte, se te hinche y luego…
—¿Luego que? —dije mirándolo con terror…
—Se te caerá el dedo…—dijo gritando tan alto que me hizo saltar…
—¡!!!!!!!Brian!!!!!!…
—Vamos miedoso…
—Uyyyy te odio…
—Cállate y vamos
Malhumorado seguí a Brian y cruzamos el campus. Cuando pasé por su piso no pude evitar que mis ojos buscaran su salón. No había nadie…Seguí tras Brian y llegamos al pequeño lugar que era la enfermería. El dedo me dolía y ya comenzaba a hincharse y ¿si Brian tenía razón y se me caía?
—Quédate aquí. Iré por un medico
—Sí por favor…me duele…
Me recosté en el sillón de la enfermería, vi unas revistas en la mesita y tomé una. Encontré un artículo sobre las parejas y sus problemas y me concentré todo lo que pude pensando en Derek y en mi.
—Tranquila Luna ya llegamos…
Al escuchar esas palabras asomé mis ojos con curiosidad sobre la revista. Era ella. Se veía pálida, desencajada y estaba apoyada en los brazos de una chica. Casi sin pensarlo me levanté.
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MensajeTema: Re: Love+18+Yaoi. El amor no tiene sexo..Capitulop III   Lun 07 Feb 2011, 8:02 pm

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MensajeTema: Re: Love+18+Yaoi. El amor no tiene sexo..Capitulop III   Dom 26 Jun 2011, 10:34 pm

Sé que no tengo disculpa, pero espero poder actualizar pronto. Pasaron muchas cosas, tengo avanzado el proximo capítulo, asi que espero no demorar tanto. Gracias a todas aquellas que leen este fic y gracias por sus comentarios.
Con el poco tiempo que tengo me hice un blog dedicado por entero a mi gato bello. Las pics que cuelgo son mias, ese es uno de mis pasatiempos favoritos. Espero lo visiten....aqui está la direccion : http://billaprettycat.tumblr.com/
Sin más aqui está el capítulo...


Capítulo X

Luna tenía los ojos cerrados, apoyada en Mary quien la sostenía como podía. Se sentí tan rara, tan mareada. Sus ojos le pesaban tanto, solo quería buscar al ángel, pero sentía que sus fuerzas le habían abandonado completamente. De pronto, la misma sensación extraña la invadió de nuevo… era lo que sentía cuando Bill estaba cerca, pero era imposible. Su mirada nublada por el sopor del mareo buscó por todos lados y grande fue su sorpresa al encontrar esos bellos ojos miel. Inconscientemente, retrocedió zafándose de los brazos de Mary, como si quisiera huir, logró dar un paso pero su cuerpo no le respondió y se desvaneció. Mas no llegó a tocar el suelo, pues unos delgados brazos la sostuvieron.
Se estremeció al sentir esa fuerza que la sostenía por la espalda, esa calidez que la envolvió por completo, haciendo que sus piernas recobraran la fuerza y que se sintiera algo mejor de repente. Buscó apoyo en ese pecho que definitivamente no era el de Mary, su olor era distinto como a vainilla... un olor exquisito que inundó sus fosas nasales e hizo que su corazón rebotara en su pecho, lento levantó la cabeza recorriendo ese cuello que tanto había deseado…

«Un lunar… ummm»

Pronto encontró los ojos que esperaba… era él… era Bill… su ángel…

— Ho–hola —le dijo con un hilo de voz.

Lo último que pudo ver fue su encantadora sonrisa…

—Luna… Luna… —se había desvanecido de nuevo.

Bill no sabía qué hacer, y nervioso solo atinaba a acariciar su rostro tratando de reanimarla.
Mientras, Brian salía de un pasillo seguido de una enfermera y se extrañó de no ver a Bill donde lo había dejado. Buscó con la mirada y se sorprendió al verlo con una chica en los brazos…

—Bill —gritó corriendo hacia él
—Brian por favor… llama a un doctor… pronto…

Casi inmediatamente la enfermera que había traído Brian se acercó a ellos con una camilla…

—Hay que subirla

Bill la tomó en brazos de un solo movimiento y la depositó lo más suave que pudo en la camilla. La enfermera empujó la camilla hasta uno de los consultorios y Bill se desesperó al ver que se la llevaban…

—¿Puedo entrar? —dijo sin apartar la mirada del pálido rostro de Luna.
—Claro guapo…
—Esperen yo también entraré dijo Mary acercándose
—Disculpe señorita solo pasa una persona.
—Pero…
—Déjalo…no le hará nada…
Mary volteó y mirando despectivamente al rubio lo encaró…
—¿Qué jueguito se traen eh?
—¿De qué hablas?
—Todos conocen a tu amiguito y sus gustos, ¿qué quiere con Luna?
—En realidad no lo sé, pero te aseguro que esto no es una broma. Nunca le haría daño
—No te creo.
Y viéndolo como si tuviera lepra, se alejó del rubio.

Mientras en la sala de espera, hundido más que sentado en una silla, Bill tembloroso pensaba. El solo verla había causado en él una emoción profunda, no sabía cómo había podido colocarla en la camilla, cómo había tenido la fuerza suficiente para levantarla. Confundido miraba sus huesudos brazos, no había sentido nunca tan dulce cansancio.
¿Y ahora qué haré?

—Joven puede pasar…

Bill levantó la mirada hacia la enfermera que le sonreía y se puso de pie aterrado, no tenía valor para verla, para enfrentar lo que ya sentía y que se había obligado a olvidar.

—Debo… irme… —dijo mientras cabizbajo se acercaba a la puerta…
—Pero no puede quedarse sola…
—Inmediatamente vendrá alguien…

Se abrazó a sí mismo y caminó lo más rápido que pudo. Deseaba quedarse, verla, cuidarla pero sabía que eso solo le haría más daño y ya no quería devanarse el cerebro pensado en ella y en todos los contras que tenía esa tonta ilusión.
Cuando salió, vio a Mary y a Brian. Brian se le acercó de inmediato, sosteniéndolo. Mary incómoda se paró a su lado.

—¿Cómo está?
—Pasa… ya despertó
—Gracias —dijo recalcando cada letra
Se alejó mirándolo con un profundo desprecio e ingresó a los consultorios.
—Sácame de aquí por favor…
—Por supuesto…

Asustado por el extraño tono de voz de su amigo, tomó las cosas de ambos como pudo, pues no quería soltar al pálido Bill que se apoyaba en él.
Casi arrastrándolo lo guió hasta la salida. Pronto estuvieron en la salida de la facultad.

—Tranquilo amigo estás muy frío…
—Brian solo quiero volver a ser el mismo de antes, no quiero sentirme así… no… no…
—¿Era ella no?
—Sí. Cuando me vio se desvaneció y no sé cómo pude evitar su caída, casi ni lo pensé solo actué. ¿Alguna vez pensaste que podía hacer algo cómo eso con estos bracitos de niña? —decía mientras se estrujaba los brazos.
—En verdad me sorprendiste…
—Supongo que fue por la adrenalina…
—Bill creo que debes darte una oportunidad
—No Brian, acaso no viste como me vio su amiga, me miró con desprecio y odio… y yo ni la conozco. Me odió por lo que soy, me juzgo sin ningún miramiento —su voz se hizo pequeña sin que se diera cuenta—. ¿Además qué pasara cuando ella se entere?
—No creo que sea el momento de pensar en eso. Si te gusta, acércate a ella, inténtalo. No niegues más ese sentimiento que te hace actuar tan en contra de todo lo que dabas por sentado en tu vida.
—No lo sé, antes debemos hablar.
Siguieron avanzando, hasta que unos gritos llamaron su atención…
—Bill… Bill…
Extrañados ambos chicos voltearon y se miraron sorprendidos. Era Mary, quien venía corriendo hacia ellos.
—Espera… por favor… —gritaba a voz en cuello.
—¿Le habrá pasado algo a Luna? —dijo Brian preocupado.
Al oírlo, sin demorar ni un segundo, Bill corrió a su encuentro y se paró frente a ella, quien jadeaba cansada. ¿Tanto había corrido?
—Por fin… te encuentro… pen… pensé que te habías ido…

Bill sorprendido esperaba expectante a que dijera algo. Estaba seguro que era sobre Luna… no había otro motivo por el cual ella lo buscara…
Mary calló para tomar aire y le dirigió una profunda mirada. Bill sintió claramente toda la mala onda que esa chica tenía contra él.

—No creas que hago esto por voluntad propia. Yo aún no creo en tu interés por mi amiga. Pero ella está empecinada en verte.
—¿Qué?
—Luna quiere verte. Me mandó a buscarte… —dijo claramente irritada.

Bill sonrío, ella no lo había olvidado después de todo. Pero tenía miedo a sentir más…

—Yooo… yo… no puedo. Me… me tengo que ir.
— Ja… Ya sabía que dirías algo así. Se lo dije a Luna y lamuy tonta no me creyó.
—¿Qué le dijiste?

Ahora el irritado era él. La voz de esa chica le pareció tan desagradable como el sonido de un gato arañando una pizarra…

—Que nunca vendrías conmigo, porque todo tu repentino interés esconde algo muy retorcido. De eso no tengo dudas.
Bill lleno de indignación, la miro y soltó una pequeña sonrisa.
—No pienso contestarte, y no es por miedo o porque me sienta intimidado, Luna te aprecia y por ella no te digo lo que te mereces.
—Pero yo sí se lo puedo decir…mosca muerta —dijo un acalorado Brian, que llegaba tras Bill justo para oír todo
—Rubia oxigenada —vociferó la chica llena de rabia. El marica bello era muy valiente. En sus ojos pudo ver lo real que era la preocupación por Luna, pero prefirió dejarse llevar por sus prejuicios.
—Basta Brian —grito Bill paralizando a su amigo con una mirada. Sin decir más le quito su bolso a Brian y se alejó de nuevo hacia la facultad.
—¿Dónde vas? —le dijo alterada Mary.
—Voy a verla —dijo Bill sin siquiera voltear a verla.
—Iré contigo. No confió en ti.

Mary se puso frente a él y le cerró el paso. Bill la miró y sonrío sarcástico, meneando la cabeza.

—No. Ya cumpliste con venir a buscarme, de aquí en adelante me encargo yo.

Mary retrocedió sorprendida por esa mirada y le dio pase. Brian fue tras él y le cogió la mano.

—Tengo miedo —le susurró Bill apretando su mano sin dejar de caminar.
—Tranquilo, solo deja que hable ese Bill que la sostuvo en sus brazos. Nada malo pasará.
—Debemos hablar no puedo evadir esto más.
—Valor amigo. Valor…

Brian soltó su mano y Bill se alejó con un enorme peso en el pecho. ¿Qué pasaría cuando la tuviera delante de él de nuevo? ¿Qué le diría?
Había esperado este momento por mucho tiempo y ahora que por fin podía hablar con ella las piernas le temblaban como un quinceañero que va a buscar a su chica por primera vez.
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MensajeTema: Re: Love+18+Yaoi. El amor no tiene sexo..Capitulop III   Lun 04 Jul 2011, 9:02 pm

affraid affraid aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaw
puy4 ju3l4 qu3 3moziion , aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaw
t juro q griit3 4lgun4z v3c3z d3 l4 3moziion
y mii m4m4 m3 griit4b4 q m3 c4ll4r4
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MensajeTema: Re: Love+18+Yaoi. El amor no tiene sexo..Capitulop III   Jue 07 Jul 2011, 5:41 pm

Diiooss lo tenez que continuar muher
es tu obligacion..
no dejez a la gente aquiii con la duda x3
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Aylin_bill



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MensajeTema: Re: Love+18+Yaoi. El amor no tiene sexo..Capitulop III   Mar 19 Jul 2011, 2:07 am

HOLAAAAAA!!!!! JEJEJE
cuanto tiempo sin dejarte coment.... sorry T_T pero es que mi compu se descompuso....
y tardaron en componerla... pero en fin.......
ME ENCANTA!!!
adoro el fic!!!
parece que bill ya va saliendo de sus dudas!!!!
actualizalo pronto........
besos!
Very Happy
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shadow



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MensajeTema: Re: Love+18+Yaoi. El amor no tiene sexo..Capitulop III   Dom 13 Nov 2011, 4:52 pm

Ummm en verdad que es imperdonable el tiempo que me demoro en colgar este fic. Pero en mi vida pasaron muchas cosas, y siguen pasando, que hacen que las ganas de escribir se desvanezcan. Pero aqui esta otro capi. Espero les gusre.

Estaba tan ensimismado en sus temores que no supo en qué momento, llegó a la enfermería. Se detuvo en la puerta, tomó aire y la empujó. No había nadie, solo la enfermera que daba los informes y uno que otro doctor conversando.

—¿Te sientes bien? Estás muy pálido.
—Estoy bien. Solo vine a ver a…
—¿A Luna?
—Sí… Sí…
—¡Oh! Pasa te espera. Ella ya está bien. Se encuentra en la habitación 453.
—Gra… gracias

Más nervioso que antes, pues no se explicaba porque la enfermera sabía a quién venía a ver, avanzó por el pasillo de emergencia y se detuvo frente a la puerta de la habitación. Ingresó y se paró detrás del biombo que la ocultaba a sus ojos, tratando de recuperar la calma. De pronto, una voz lo hizo temblar…

—¿Estás ahí no? ¿Eres tú?

Sobresaltado, Bill levantó la cabeza y lento empujó el biombo. Entró y su mirada chocó inmediatamente con los ojos verdes que estaban fijos en él. No los recordaba tan grandes, tan dulces. Luna estaba recostada en la cama, con una sábana que la cubría y las manos enlazadas, sonriendo tiernamente. Su cabellera era tan larga y hermosa como la recordaba… qué ganas de acariciarla.

—¿Bill no?
—Sí.

De inmediato, bajó la vista. No podía soportar la intensidad de esos ojos verdes.

—Soy Luna.
—Lo… lo sé…
—Tú me trajiste aquí. Gracias.
—No hay de que.

Luna sentía que el corazón se le iba a salir de un momento a otro por la boca. Lo tenía tan cerca, tan cerca que lo único que podía hacer era hablar. Siempre hablaba de más cuando estaba nerviosa, pues lo que más odiaba era el silencio. Lo peor era que se moría por decirle que recordaba la columna, que sabía que había ido a su casa, pero temía asustarlo.
No recordaba lo alto que era, Dios quería ver su rostro otra vez, pero Bill encontraba el suelo más interesante.

—Bill ¿por qué no me miras?

Sabía que estaba siendo un idiota, pero no quería que lo viera, diablos la cara le quemaba, estaba totalmente rojo. Cuando por fin se atrevió a mirarla, Luna no pudo evitar un gesto de sorpresa. Sus largas rastas caían a los costados de ese rostro perfecto dándole un aire tan irreal que dolía. Su rostro estaba rosadito y sus labios entreabiertos, húmedos y brillantes. Qué ganas de lanzarse por ellos…

—¿Estás bien? —preguntó preocupado.

Luna lo observaba como si tuviera otra nariz. De pronto se sintió muy incómodo y de nuevo su rostro comenzó a quemar. Por fin podía verla a los ojos y claramente observó como palideció de repente.

—Sí. Disculpa es que eres más guapo de lo que recordaba.
—Oh… gra… gracias.
—Sabes que tenía muchas ganas de verte.
—Yo también.

Luna quería hablar, pero ya no podía sentía que el aire le faltaba y que el pecho se le disparaba. Bill la observaba y ella tratando de escapar de esa mirada tan penetrante, de esos ojos con los cuales se había pasado soñando, alejó su mirada de él posándola en la ventana. Suspiró y cerró los ojos por un momento.
Bill, quien la observaba detenidamente, pudo ver su cambio de expresión y preocupado se acercó.

—Luna… Luna… —dijo bajito.

No le respondió y sin pensarlo tomó su mano, acariciándola con el pulgar. De pronto esa mano lo apretó con fuerza y de un jalón hizo que se acercara a su rostro. Lento volteó y sus narices chocaron. Bill abrió mucho los ojos… solo centímetros los separaban…

—Tranquilo Bill, ahora estoy muy bien —le sonrió y Bill creyó desfallecer.

Luna hizo el ademán de acercarse más y sonrió cuando vio como su ángel cerraba los ojos, podía sentir su agitación. Con deleite vio como humedecía sus labios y los entreabría, quería que lo bese… ummm sí… lo sabía. Y ella se moría por hacerlo, pero también sabía que no era el momento, debían hablar.
Así que desvió sus labios y se dirigió a su oído. Lo sintió estremecerse por completo. Esto era demasiado.

—Quiero irme a casa. ¿Me acompañas?

Al escucharla, Bill salió de su trance. Su voz le pareció de lo más sensual y avergonzado se separó un poco. Juraba que lo iba a besar, lo pudo sentir, pero no… no lo hizo… ¿por qué no lo hizo?
Ser quedó ahí, cerca de ella, sin reaccionar solo sintiendo ese olor, ese calor que emanaba de la mano que sujetaba, un calor que amenazaba con quemarlo si no se separaba ya. Despacio deslizó su mano acariciando sin querer toda su palma y se alejó unos pasos. Trató de calmarse y que el rubor de su rostro desapareciera y la miró…

—Pero ¿ya estás bien?
—Sí. ¿Me acompañas?

Quería decirle que no, pero Luna le sonrió y Bill reconoció que esa sonrisa no era de las más bellas, pero era la que a él le gustaba y eso lo asustó.

—Cla… claro.
—Genial.
Ni bien escuchó su respuesta, Luna se destapó y se bajó de la cama…
—¿Te ayudo?
—No es necesario.

Despacio puso los pies en el suelo y al tratar de incorporarse sintió que la habitación daba vueltas. Trastabilló y cayó sentada en la cama..

—Te lo dije, mejor te ayudo.

Bill se había acercado y la miraba preocupado. Luna levantó la cabeza y se perdió en sus ojos. ¡Dios! como era que alguien como él estaba ahí en ese momento, con ella. No lo podía creer. Una vez más se quedó admirando su rostro, su nariz, sus labios, su lunar… es que podía existir un ser como él.

—Sabes una cosa… —dijo sorprendiéndose a sí misma.
—¿Qué? —se acerco más preocupado por la extraña expresión de su rostro.
—Nunca me cansaría de verte. Eres perfecto.

Su rostro se encendió en unos minutos y se alejó hasta alcanzar la ventana. Su corazón palpitaba totalmente acelerado y no sabía qué decir o cómo reaccionar ante sus palabras. De pronto, sintió una mano acariciar su espalda y veloz volteó.

—Disculpa… no quise incomodarte. A veces no puedo controlar mi lengua.
—No… no… eso no… es que…
—Tranquilo. ¿Me ayudas?

Bill la miró. Sus ojos verdes brillaban de una forma que lo desconcertaban. Para qué negar que él tampoco se cansaría de verse reflejado en esos ojos que parecían acariciarlo y arrastrarlo a un estado de total rendición.

—Sí… Sí.

Torpemente se acercó y enlazó su cintura, mientras ella se apoyaba en su cuerpo. Avanzaron hacia la cama donde la dejó recargada y buscó sus zapatos… eran botas en realidad. Las puso cerca de ella y se enderezó acercándose para que se apoyara. Luna consiguió ponerse las botas y tomó su mano para ayudarse.

—Ya está, por favor puedes traer mi mochila
—Claro…

Nervioso aún se dirigió hacia el rincón dela habitación donde estaba la mochila y se la puso al hombro.

—Gracias.

Luna le tendió la mano para que se la diera, pero Bill negó con la cabeza…

—Yo la llevo. ¿Ya estás lista?
—Ummm… voy a los servicios
—Te espero.

Apoyándose en la pared, Luna se dirigió al baño. No se atrevió a voltear pero sentió su mirada clavada en ella y sonrió. Cuando cerró la puerta, Bill se recostó en la pared. Sus manos sudaban y su corazón latía demasiado rápido. Aún no creía que estaba cerca de Luna, que tenía su mochila y que la acompañaría a su casa. ¡Era demasiado!

—¿Bill estás bien? Seguro pesa demasiado. Dámela…
—Estoy bien. ¿Nos vamos?
—Sí.

Bill tomó su bolso y se acercó a ella, quien se prendió de su brazo. Bajó la cabeza y observó sus manos: pequeñas y algo rellenas, esas manos lo apretaban fuerte como si dependiera de él y eso lo embargó de orgullo. Siguió con la mirada el camino desde sus manos a su rostro y cuando encontró sus ojos sonrió. Los ojos verdes estaban fijos en él… brillaban mucho y también sonreían. Se perdieron por unos minutos hasta que Bill bajó la mirada.

—Vamos…

A paso lento salieron de la habitación…

—¿En verdad te sientes bien? No sería mejor que descansaras un rato más…
—Estoy muy bien, contigo aquí… estoy muy bien.

No pudo evitar que una sonrisa de lo más tonta se formara en su cara. Luna no era como las demás chicas… no lo era.

—Querida ¿ya te vas? —dijo la misma enfermera que lo había recibido.
—Sí Natalie, gracias por cuidarme.
—No te preocupes. Y tú jovencito, cuídala bien ah… —dijo mirándolo sonriente.
—Sí… sí…

Bill

Al salir de la enfermería pude notar que muchos miradas nos seguían. De seguro se preguntarán qué hacía el puto de la facultad con una chica prendida de su brazo. Avanzé lo más seguro que pude sintiendo la mano de Luna aferrarse a mí con fuerza. Ella también se sentía acosada.

—Debemos hablar…

Al escucharla, volteé sorprendido y noté que miraba el suelo muy seria.

—Pero, aún hay tiempo, hablaremos mañana…
—Debe ser hoy. No sé si mañana tendré el valor.

Su voz temblaba. Había llegado el momento. Sentí una punzada en el pecho. Era hora de hablarlo y ver que pasaba. Como un autómata asentí con la cabeza y seguí caminando. El agarre en mi brazo se hizo menos fuerte y suspiré.

—Está bien. Al llegar a tu casa hablaremos.

¿Qué pasaría ahora? ¿Luna me rechazaría? Y si lo hacía ¿podría hacer como si nada hubiera pasado y volver a mi vida de antes?
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MensajeTema: Re: Love+18+Yaoi. El amor no tiene sexo..Capitulop III   Mar 15 Nov 2011, 7:24 pm

sii e sufriido siin cap
pero me gusto este
es Billo aaaaaaaaaaw
puya que le diira luna
sii t entiiendo a veces pasan cosas q Sad y tambiien las obligaciiones no dejan escriibiir xDD
pero me gusto seguiilo x fa
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MensajeTema: Re: Love+18+Yaoi. El amor no tiene sexo..Capitulop III   Dom 29 Abr 2012, 11:24 pm

Soy shadow, tuve que registrarme de nuevo...

Al salir paré un taxi y la ayudé a subirse. Una vez que le di la dirección al taxista este arrancó. El camino era largo y nervioso me incrusté en una esquina sin apartar los ojos de la ventana. El silencio se había apoderado de ambos, yo no sabía qué decir y ella parecía muy seria.
—Discúlpame, por… por lo de la columna
Sorprendido, volteé de inmediato. Ella tenía los ojos pegados a su mochila huyendo de mi mirada. No pude evitar notar lo bien que se veía, llevaba un polo más ajustado y su escote dejaba a la vista esa parte que locamente había querido acariciar ese día.
“Que estoy pensando”

—No tienes por qué disculparte.
—Pero… quizás pudo molestarte... no sé…
“¿Cómo puedes decir eso? Acaso no recuerdas cómo te toque”
—No me molestó…
Volvimos al silencio. No podía hablar, tenía una bola en la garganta. Nervioso, me retorcía las manos hasta que un profundo dolor hizo que soltara un gemido. Miré mis manos, me había olvidado por completo de ese pequeño corte que sangraba de nuevo.
—¿Estás bien?
—Sí… sí.
De pronto, la sentí cerca muy cerca.
—Pero qué te pasó— dijo mirando mi mano atentamente…
—Me corté pelando una manzana —se veía tan hermoso, aún adolorido, sus gestos me desconcertaban…
—A ver …
Tomé su muñeca y con suavidad acerqué su mano, la cual estaba muy fría. De una pequeña herida, casi al comienzo de la uña, brotaba sangre. Lo miré, estaba sonrojado y sin esperar más llevé su dedo a mis labios. Abrió los ojos como platos, pero no retiró su mano. Ante la sensación, cerré los ojos y lo sentí estremecerse por completo.
Envolví lentamente la punta de su dedo, sintiendo el sabor metálico de la sangre y comenzó a temblar. Su respiración estaba acelerada y jadeaba. Un sentimiento cálido me invadió y sonreí dando una última lamida.
—Ya esta, por ahora no creo que siga saliendo sangre.
—Gra… gracias.
No pude decir más, estaba en shock. Sentí su mirada, pero precisamente no en mi rostro, seguí sus ojos y vi lo que llamaba su atención: un gran bulto en mis pantalones.
—Qué vergüenza…
Fue lo único que pude decir. Mi rostro quemaba y solo atiné a jalar mi bolso y taparme.
—Jajaja…
—No te rías, no seas mala… —dije bajando la cabeza.
Sus rastas habían caído y tapaban su rostro completamente. Hipnotizada me acerqué a su oído, apoyando una mano en su rodilla…
— Perdón…
Al sentirla tan cerca levanté la mirada, sus ojos me asustaron… parecían plomos. Me sentí paralizado, no sé cuanto tiempo me quedé perdido en ellos.
—Jovencitos ya llegamos…
Me alejé de ella y tomé sus cosas antes de bajar del auto. Luego le abrí la puerta del auto y la ayudé a bajar. Se colgó de mi brazo y avanzamos hacia la puerta. Estaba nervioso, no pensé que volvería a su casa, no… Tocó el timbre y la voz de su madre en el intercomunicador me estremeció…
—Sí…
—Abre mamá…
—¡Luna! ¿Qué pasó? ¿Estás bien?
—Sí mamá, no te preocupes…
La puerta se abrió y preocupada bajó las escaleras. Luna trató de darle el encuentro y presuroso enlacé su cintura sujetándola contra mí, ella apoyó ligeramente su cabeza en mi pecho. En ese momento me sentí bien, confiaba en mí…. eso me gustó. Juntos subimos la escalera, su madre, al ver que la ayudaba nos esperó en el último escalón.
—Luna— dijo preocupada y me miró fijamente.
—Señora…
—¿Bill? No es cierto… —asentí algo sonrojado—. Gracias por traerla.
Le sonreí y ella me devolvió la sonrisa. Me sentí mucho mejor.
—Llévame a mi cuarto… sabes donde queda ¿no?
La mire sorprendido, sus ojos recorrían mi rostro y yo me sentí pequeñito… muy pequeñito.
—Tu mama… no creo que sea conveniente… que yo…
—Llévame, solo entraré contigo…
—¿Señora puedo? —dije apenado.
—Adelante, ya conoces el camino.
Subí el último escalón un poco avergonzado. Sentía su peso recostado en mi costado, su piel rozándose con mi brazo me hacía estremecer. Cuando entramos, dejé las mochilas en el suelo y la senté en la cama. Me quedé arrodillado frente a ella, perdido en sus ojos… de nuevo.
—Llamaré al doctor –—dijo su madre de pronto.
—No es necesario madre, ya me siento mejor.
—Pero tuviste una recaída…
—No madre… por favor.
—Luna… creo que debes hacerle caso a tu mamá; estás muy pálida.
Me miró, sus verdes ojos estaban muy húmedos y su sonrisa dulce hizo que mi corazón palpitara intensamente…
—Está bien, llámalo mamá —dijo sin dejar de mirarme.
La señora salió en silencio y avergonzado bajé la mirada… “Qué habrá pensado…”
—Me encanta cuando te pones rojito —dijo acariciando mi mejilla.
Más nervioso aún me alejé de su contacto. No sabía qué diablos hacía ahí, pero una estúpida sensación de bienestar me invadía. Eso no estaba bien… no.
—Creo que es mejor que me vaya. Viene el doctor y querrá examinarte.
—No. Quédate… por favor…
Se incorporó tratando de avanzar hacia mí, quiso hacerlo pero le fue imposible y casi cae. Rápido me acerqué y la sostuve…
—Ves, no puedes sostenerte en pie, será mejor que te recuestes…
—Odio sentirme así. Sabes que deseaba verte, que toda la semana estuve pensando en ti… —me dijo rápido con su voz juguetona y yo solo atiné a sonreír.
Quise decirle que a mi me pasaba lo mismo, que me sentí diferente y todo era por ella, que deseaba mucho sus besos, sus caricias… pero no pude.
Lento avancé con ella hacia su cama. Su mirada no abandonó mi rostro y yo ya estaba sonrojado de nuevo; la ayudé a sentarse y encandilado por sus ojos, que ahora eran plomos otra vez, me senté a su lado y torpemente choqué mi dedo con su cama…
—Auch…
—Tu dedo… Espérame aquí…
La vi levantarse y preocupado me levanté tras ella atento a cualquier movimiento. Se acercó a su cómoda y apoyándose en ella sacó un pequeño neceser, cuando la vi temblar tomé sus manos para darle apoyo. Se sentó en la cama con mi ayuda y me miró sonriendo…
—A ver ese dedo…
—¿Qué vas a hacer? —pregunté asustado.
—Algo…
—Me va a doler —dije haciendo un puchero totalmente involuntario.
Lo miré. Hizo un puchero adorable, arrugó su frente y sus labios, y yo moría por tomar sus labios una vez más, aún recordaba lo suaves que eran.
—No, te lo prometo.
Ante esa afirmación, le di mi mano. Atenta miró mi dedo y se lo llevó a los labios de nuevo. Sentí su lengua recorrerlo y fue tan excitante. Juro que quise detenerla, pero un escozor conocido en mi entrepierna me lo impidió. Involuntariamente, solté un gemido y cerré los ojos para disfrutar por completo esa sensación, de pronto sentí una presión y un ardor y abrí los ojos. Mi dedo ya no estaba en su boca. Ahora tenía una vendita.
—¿Sentiste algo?
—Ca-casi nada…
—Te lo prometí.
—Gracias.
Sentía su olor, su calor, esa calidez que desprendía. Quería tocarla, quería que me toque, que me bese…
—Me voy —dije aterrado.
—Pero…
—Debo hacerlo… tengo cosas que hacer.
—Claro…
Quise avanzar pero su mano había entrelazado la mía sin que me diera cuenta. Nos miramos, sus ojos eran verdes de nuevo, en cualquier otra situación habría tomado en consideración el detalle del cambio de color, pero ahora no me importaba en verdad. Su mano subió por mi brazo hasta mi rostro donde acarició mi mejilla con suavidad. Momentos después sentí su aliento cerca, sus labios rozaron mi nariz suavemente, luego acariciaron mis ojos y mi frente, sentía su aroma y mi corazón solo se agitaba más y más. Sin pensar mucho acaricié sus brazos hasta llegar a su cuello pegándola más a mí. Ella se estremeció totalmente y se escondió en mi cuello abrazándome fuerte, sentí sus senos firmes contra mi pecho y mi ingle ya no obedecía a mi mente… tenía vida propia. Apoyó la otra mano en mi muslo y fue subiendo poco a poco hasta casi rozar mi entrepierna, se me escapó un gemido al sentirla avanzar más. Su lengua hacía líneas en mi cuello y poseído enredé mis manos en su larga cabellera…
—Si te gustan los chicos… por qué te excito tanto…
Abrí los ojos y sin querer mis manos la soltaron…
—Respóndeme…
Me abrazó más fuerte impidiendo que me separara de ella como quería hacer desde que la escuché.
—Respóndeme por favor…
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MensajeTema: Re: Love+18+Yaoi. El amor no tiene sexo..Capitulop III   Mar 01 Mayo 2012, 7:06 pm

si que te tardastes muuucho , lo bueno es qya subistes cap
hay Dios lo dejas en lo mas hemociionante jkskskssk
sii x q lo exiita tanto ???
que le dira billo a luna ??
me da muucha curiosidad espero el cap con muchas anciias Very Happy
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MensajeTema: Re: Love+18+Yaoi. El amor no tiene sexo..Capitulop III   Hoy a las 5:23 pm

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