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 (Twincest, other) El Abogado de los Muertos, cap 11

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AnaRo27



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MensajeTema: (Twincest, other) El Abogado de los Muertos, cap 11   Miér 09 Sep 2009, 4:59 pm

Resumen: Su profesion es ayudar a los difuntos pero...¿que pasaria si se enamora de uno?
Genero: Twincest, other.
Clasificación: +15 por ahora.
Advertencias: twincest, escenas con muertos

Muchisimas gracias a Purple Engel, por betearme el fic.




El Abogado de los Muertos


Introducción


Siempre supe que era diferente a los demás. Creo que contactar con muertos se me hizo una costumbre diaria. Al principio fue raro, pero poco a poco fui reflexionando sobre esa situación. Al fin y al cabo no era tan mala: había personas que necesitaban mi ayuda.
Algunos son malvados, esquizofrénicos, histéricos, psicóticos mientras que otros son más bien nostálgicos, depresivos, buenos. Su humor depende del último segundo de su vida terrenal. Y yo, soy como un mediador; entre ellos y sus seres queridos vivos -si es que lo tienen-.
Los escucho, trato de hacerlos sentir mejor, de reanimarlos.
El primer encuentro con cada muerto es en mis sueños. En ellos, se muestran tal y cual murieron y como están en ese momento. Ya en el segundo encuentro nos conocemos “personalmente” en algún consultorio-cementerio que me quede mas cerca.

La primera vez que tuve esas visiones fue a los 6 años, soñé con un niño, idéntico a mí, que en la escena estaba corriendo fuertemente, atrás persiguiéndolo iba un delincuente armado. El niño corría lo mas rápido que podían sus piernas, hasta que al llegar a una esquina, el hombre lo alcanzo, lo tomó en brazos, puso el arma en su cabeza y en el ultimo segundo, el niño mira hacia delante, como si fuera que yo lo veía de cerca, y en un susurro exclamó : “¿puedes tu rescatarme?”. Y lo único que inundo el silencio fue el sonido del arma al disparar.
En la siguiente imagen se lo veía fresco, cadáver nuevo, sin signos de putrefacción, pálido y ojeroso. Luego de verlo me desperté sudoroso.
Nunca olvidaré ese sueño, ese niño parecía mi reflejo.
Mis padres me llevaron a 4 psiquiatras, 2 parapsicólogos, 1 adivinadora, 3 curas incluido un exorcista, 1 chamán y un rabino.
Pero no sirvió de nada, ya que en vez de que mis visiones desaparecieran, cada día veía más difuntos.
Mis padres al ver que las visiones no desaparecían, a los 10 años me llevaron a un colegio pupilo, donde me escapé a los 14 con ayuda de Andreas, mi mejor amigo y colega.

Conozco solo a cuatro personas de mi misma condición, una en cada continente: Gustav en Asia, Saki en África, Georg en América y Andreas en Oceanía. Mi continente era el europeo.
Cada año nos reunimos una vez para conversar sobre nuestro trabajo y avisar en cual necesitábamos ayuda de otro.
Nos definimos como “Los Abogados de los Muertos”, la vestimenta es oscura, y siempre llevamos una capa de cuero negra hasta los tobillos.

Me presento formalmente: Soy William, William Kaulitz, nací en Alemania pero por mi trabajo visito todos los países e islas europeos. Tengo 19 años.
No soy inmortal, soy humano, un tanto raro pero humano.
Siempre tomo mis precauciones, ya que a veces el muerto viene acompañado de su espectro.
De las 18 veces que los muertos intentaron aniquilarme, solo una de ellas estuve a punto de sucumbir.
Uno no sabe como el muerto va a reaccionar; hay veces que su furia, su ira y maldad, son tan grandes que se convierten en un segundo muerto, como la sombra maligna del primero, al que se lo define como “espectro”. Él cree que lo volveré a matar y por eso me trata de asesinar para así poder seguir “viviendo”.
Cuando el intento de matarte termina, el espectro pierde el 80% de sus fuerzas y comienza a disminuir de tamaño hasta quedar indefenso. Luego del ataque no se vuelve a verlo.

La única vez que casi fallecí fue porque el espectro era enorme: de casi 3 m de altura que se abalanzó sobre mí, tirándome entre las lápidas, tomando mi propio cuchillo y apuñalándome en mi pecho y abdomen. Me habrá hecho 8 o 9 puñaladas, una fue cerca del corazón pero afortunadamente el gran colgante que siempre llevo me inmunizó ante el golpe.

Y así es como vivo, y me gusta, me mudo cada mes a otro país. Mi empleo matutino es de tatuador, en Alemania me reconocen como uno de los mejores tatuadores y el único en hacer dibujos sobre el “mas allá” los colores que siempre uso son la tonalidad completa grisácea y un poco de negro y rojo.
Muchas veces he tatuado a personas que anteriormente se encontraron con algún difunto querido, claro que el mediador fui yo.


Son cerca de las 11.40 p.m. Debo partir hacia el cementerio mas cercano, me esta esperando Ryan, un muerto que me contactó anoche.
El sueño fue fácil de distinguir, su último momento de vida fue perturbador, lo asesinó con cianuro...su propia hermana.
__________________


Última edición por AnaRo27 el Lun 02 Nov 2009, 6:35 pm, editado 1 vez
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MensajeTema: capi 1   Miér 09 Sep 2009, 5:01 pm

Capitulo 1

Son ya las 12.30 y todavía no llega Ryan. Resoplo.
Cómo no me gusta que me hagan esperar.

Aguardo un momento más.
Un viento frío me abraza la espalda.

-Ya estoy aquí, mi señor.-me contesta Ryan con una voz masculina de típica ultratumba.

Doy vuelta mi cuerpo hacia donde se encuentra él. Lo observo detenidamente: es igual que en mi sueño, un cuerpo verde, de estatura baja, debería de tener 20 años de fallecido, puedo apreciar sus frágiles y blancos huesos en todo su cuerpo. Sus vestiduras implican que lo han velado con smockings... Clásico es ver a un difunto con traje de etiqueta.

-Comencemos nuestro “asunto”, señor-apuró a decir Ryan.
-Pues bien, habla, dime que necesitas hacer.
-Estoy cansado, señor Bill, quiero vengarme de lo que ella me ha hecho. Quiero matar a mi hermana.
-Sabes que no puedes hacerlo, está prohibido.
-Oh, que lastima- se desanimó-entonces la mataré de un susto.
-Bueno... Eso si puedes hacerlo.
-Quiero conectarme con ella, señor. Su casa esta cerca de aquí.
-De acuerdo. Salgamos y caminemos.

Nos dirigimos al enorme portón ennegrecido y fuimos desandando el camino.

-¿Sabe usted, mi señor, porque ella me envenenó?
-No Ryan, ¿Por qué?

En realidad me gustaba escucharlos, era... Interesante.

-Pues verá señor, ella quería que yo dejara a mi novia por que ella estaba enamorada de Joselyn.
-Joselyn era tu novia.
-Si, era mi novia. Una preciosa mujer- suspira.

Mientras seguía contándome como su hermana lo envenenó, llegamos al lugar indicado sorprendiéndonos al ver tantos autos estacionados cerca de la casa.
La puerta principal estaba abierta de par en par.
Sin que nadie de los presentes se diera cuenta, nos adentramos en ella. En esa sala en el medio se encontraba un ataúd aun abierto, blanco con bordes marrones. A su lado, una mujer morena, de contextura obesa lloraba sin consuelo.

-Es ella, ella es Joselyn, mi señor Bill.-Ryan sonreía, quizás recordando su pasada relación.-sigue igual de bella... Pero entonces... La muerta es ¿mi hermana?.-clavo sus ojos difusos en mi, con mirada implorante.
-Así es difunto Ryan... En este momento la estoy viendo.-le contesté.
-Oh... ¿pero por que no la puedo ver yo?
-Porque no ha pasado la línea todavía, es cadáver fresco, deben pasar 7 días y 7 noches para que puedas verla.
No me contestó, seguramente por mi noticia impactante.

Comencé a tener una visión: de ella, de la hermana de Ryan.
Mis pupilas comenzaron a dilatarse y tome del huesudo antebrazo a mi cliente.
El me observa perplejo y antes de que tenga la oportunidad de preguntar algo, digo:
-El nombre de tu hermana es Vita, no es cierto?- el solo asiente.-murió hace un día y medio en un hospital, tenia SIDA. No deberías vengarte de ella, ya sufrió lo suficiente. En estos momentos se encuentra llorando al lado de Joselyn; en verdad se aman...

Cuando termino de hablar nos acercamos al ataúd.
-Salúdala, salúdala por mí- me implora.
-¿Cuál es su apellido?
-Accame. Joselyn Accame.

Me acerqué tranquilo hacia el lado izquierdo.
-¿Joselyn Accame?-le pregunté un poco torpe.

Ella levanta la cabeza y me mira difusa, confundida.
-Si señor-al fin contesta- ¿Quién es usted?
-Soy Bill Kaulitz. Mi mas sentido pésame, se que se amaban muchísimo.
-¿De donde la conoce?- se pone a la defensiva.
-Ella es hermana de mi cliente. Em... Recuerda usted a Ryan?
Palidece y se torna mas seria al escuchar ese nombre. Y Ryan al lado mío sigue sonriendo.

-Sí- se limpia su mejilla con el pañuelo sostenido en una mano.-él era mi...
-Novio-completo.
-Sí- me mira- pero el ya murió.
-Es cierto.

-Dile que estoy a tu lado. Por favor.-dijo el difunto.
Yo me acerque un poco más al oído de la señora y murmuré:
-En este mismo momento a mi lado, está Ryan.
Ella abrió los ojos lo más que podía, mirándome sorprendida, escapándosele lágrimas.

-P...pe...pero es imposible, el... El... No... -comenzó a tener un ataque de histeria.
-Señora, por favor, no piense mal.
-¿Cómo no quiere que piense mal? Viene usted, una persona desconocida al velorio de mi mujer, diciéndome que Ryan, que esta muerto hace 20 años, es su cliente. ¿Ud acaso se cree bromista? Esto es un velorio, no una fiesta de cumpleaños y es de muy mal gusto hacer ese tipo de comentarios. ¿Se murió mi compañera de vida y viene usted a hacerme una broma con que conoce a mi ex novio y que encima el es su cliente?-susurraba para no ser escuchada por la gente que había alrededor.
-Señora le pido mil disculpas si mis palabras fueron malentendidas de su parte. No quiero que me tome por loco ni algo parecido.
-Usted es un maleducado, no se juega con la memoria de los muertos.-exclamo nerviosa.
-Señor-me llamó Ryan-dígale que los muertos juegan con su propia memoria.-suspiré cansinamente.
-Ryan me ha dicho recién que le diga que los mismos muertos son los que juegan con su memoria.

-No, no puede ser- ella negaba con la cabeza-eso me decía el a cada rato.-y volvía a llorar.


El silencio cortó nuestra conversación.

-¿Podemos conversar solos?-pregunto sin ser descortés.
Joselyn solo me contesta “de acuerdo” secándose la cara con un pañuelo y encaminándose hacia un pasillo contiguo donde abrió una puerta, y nos adentramos los 4 en ella.
Prendió la luz, y se dirigió a la cama matrimonial. Me invito a tomar asiento al lado de ella, a lo que accedí.

-¿Qué eres?... ¿Que ves?-se la notaba muy atemorizada por mi respuesta.
-Soy una clase de mediador entre los vivos y los muertos. Ryan por ahora es mi cliente, soy su “abogado”. Nos soy de otro mundo, ni muerto, ni fantasma, ni vampiro, ni nada. Soy un humano.

Al terminar de hablar inundó la calma y un silencio espeso donde yo observaba detenidamente a la dama.

-Entonces... ¿tú puedes contactarme con el?-me dijo con un toque de esperanza centellando en sus ojos.
-En parte sí
-¿Por qué en parte?
-Con Vita, no.
-¿Puede ver a Vita?-me cortó.
-Si.
-Oh, necesito verla, hablarle, por favor...
-No se puede ahora.
-¿Por qué? Usted me ha dicho que puede contactar con ellos, asi que yo necesito hablarle.
-No es tan fácil. Ella es aun nueva en esto, no puede verme, solo te ve a ti, a tu casa y a las personas que están en ella. Yo si puedo verla.

Ryan que anteriormente estaba callado y atento a lo que pasaba me toco el hombro, haciendo que yo me moviera a la izquierda para escucharlo y mi movimiento no fue desapercibido por Joselyn.
-Dile que la amo, y que nunca dejare de amarla.

Yo voltee mi cuerpo hacia el otro lado, donde me veía aun confusa la dama.
-Dice que te ama, que nunca dejara de hacerlo.

Ella mira hacia mi lado, como si pudiera o quisiera verlo.
-Te pido... Perdón- aclama al aire, aun sollozando bajo.- ¿Dónde está ella?-pregunta mirando al espacio alrededor.
-Esta frente tuyo, en cuclillas, llorando, acariciándote, te dice cosas al oído.
-¿Qué cosas?-comienza a llorar sin consuelo
-Perdóname, amada mía, perdona mi traición, te extraño tanto.-digo las textuales palabras que provenían de Vita.
-¿Ella puede oírte?
-Si
-Entonces dile que ya lo he hecho, que ya la perdoné. Que ahora intente reconciliarse con su hermano.
Yo correspondo a su pedido y me acerco al piso, donde Vita ahora esta agachada, llorando y pidiendo disculpas por todo lo malo que le hizo pasar a su pareja.
-Ella ya te perdonó-susurro suavemente-ahora quiere que te reconcilies con Ryan.

La difunta busca por todos lados de donde proviene la voz que le hablo, solloza al sentirse desesperada, impotente. Pero en unos segundos se alivia y tranquiliza.

Levanto mi mirada a Joselyn, que ha dejado de llorar y me miraba fijamente.

-Debo irme.-exclamo levantándome
La dama me copia y me acompaña hacia la puerta principal.
-Muchas gracias, señor Bill-exclama con tono triste y fatigado.
-Ella esta mejor-le acaricio su hombro, reconfortando el sufrimiento que de ahora en adelante le tocara vivir.
- Que tenga un buen viaje- La miro escéptico a lo que he escuchado. ¿Cómo ha sabido ella que tengo un viaje?
-C...como... ¿como sabe usted eso?- me quede pasmado, esas inesperadas palabras hicieron que en mi interior se desatara un mar de dudas.
-Usted no es el único humano que tiene un don mágico.

Mi cara era la de un perfecto idiota, aun así debía disimular.
-Adiós Joselyn, recuerda, ella todavía esta contigo, nunca se irá.

Me voy distanciando del lugar sin dejar de estar asombrado, seguido por Ryan.
-Mi señor, ¿Por qué mi ex novia dijo eso sobre el viaje?
-Mañana parto de Luxemburgo, Ryan.
-Oh... Mi señor, me había olvidado de comentarle, ella con un solo tacto sabe lo siguiente que una persona tiene que hacer.
-¿Qué? ¿Cómo?
-Si mi señor. Ella es una clase de adivinadora. Cada vez que la acariciaba me detenía y me decía “ya se que quieres hacerme el amor”, era raro, pero me divertía.
Yo no contesté, era mucho mi asombro y pocas las palabras para definirlo.

-Mi señor la luna todavía no se va, ¿puedo yo hacerle compañía?
-Estoy de acuerdo, debo hacer mis maletas, hoy será mi última noche aquí. Mañana a la tarde vuelvo a mi país.
-¿Y cual es, mi señor?
-Alemania.
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MensajeTema: capi 2   Miér 09 Sep 2009, 5:07 pm

Soledad, compañera empecinada
surges de la nada
impregnas el corazon todo
y para despedirte no hay modo.
Soledad, de tanto convivir conmigo,
ahora me ayudas a vivir contigo...

-poesia de mi escritora madre... Embarassed


Capitulo 2


Hice las maletas anoche, en compañía de Ryan. No quería dejarlo para último momento.
Hoy me llamaron para que haga un tatuaje. En realidad debería haberlo hecho Fred, mi compañero, pero dice que por el diseño del dibujo, solo me saldría a mí. Justo en este momento me dirijo con mis elementos hacia la casa indicada.

El lugar es tétrico, un barrio alejadísimo del centro, una vivienda en estado deplorable, donde sin entrar en ella, se puede ver la mala vida de sus habitantes.
En la vereda me paro a golpear las manos, y al hacerlo corre hacia mí un doberman esbelto, con buen porte pero maltratado y con cicatrices de peleas callejeras. Ladraba fuerte, demostrando que ese territorio era suyo.
Fui atendido pronto, ya que como buen perro guardián, hizo que su dueño se enterase del desconocido en la entrada.
Su dueña era una mujer, más no parecía tal. Caminaba un tanto encorvada, y su marcha era de lo menos femenina posible.
-¡Salvaje! Vete de aquí!-llamó al perro, que con el solo decir su nombre desapareció.
Aun con su aspecto poco delicado, poseía una voz dulce y melodiosa.

-Hola, debes ser el tatuador-me dijo, observándome seria.
-Si, soy Bill-respondí
-Ajá, ya lo sabía-contesta cortante.-pasa por favor.

Di varios pasos por el piso de tierra separado de la vereda, mientras la señorita me conducía a lo que seria su “cocina”, que se encontraba atrás de la humilde construcción.

-No mires el desarreglo, no tuve tiempo de limpiar- se abalanzó sobre la mesa de madera circular y comenzó a limpiar los desperdicios.
-Está bien, no es nada-digo un poco incomodo.
-Bueno-dijo frotándose las manos- te traeré el dibujo.
Se dirigió hacia el corredor que conectaba con toda la casa.
Volvió con un papel en una mano y un cigarrillo prendido en la otra.

-¿No te molesta que fume?
Negué con mi cabeza-Yo también fumo.
-Ah...-asomo el cigarrillo a sus labios y aspiró-¿Quieres uno?-me preguntó
-Si por favor.

Saco de su bolsillo del pantalón un paquete de marca indescifrable y un encendedor. Me los dio y con unos ligeros movimientos ya me encontraba aspirando el tabaco.
-Este es el dibujo.
Lo puso sobre la mesa, cerca de mí y lo observé detenidamente. Era el dibujo de la Muerte, con una capa negra y sus alas negras desplegadas. En el fondo estaba una luna llena.
-Quiero que tenga mas neblina ¿puedes hacerlo?-sonó un tanto escéptica.
-Por supuesto. ¿En que parte?
-Aquí.- se tocó el costado de la pierna derecha.
-Ok, haré el boceto.-le sonreí honestamente, mientras que ella en una fracción de segundos cambió su cara mal humorada a una mas relajada.
-Tienes una linda sonrisa
-Je... Pues gracias.
-Por cierto, perdón por mi mal humor, hoy amanecí con el pie izquierdo. Me llamo Daisy-estrechó mi mano.
-Un gusto-le vi sonreír-Bueno, dame unos minutos para dibujarlo y estará listo.
-Ok-me contestó.
Me senté en una silla y sobre la mesa comencé a dibujar aquella imagen.
Los trazos aparecían por si solos casi, esos dibujos eran fáciles de hacer luego de ver a la propia Muerte en persona. Ciertas veces me la he cruzado en los cementerios. No nos dirigimos palabra, solo nos escrutinamos mutuamente. La Muerte era hermosa: su alta figura, su ancha capa, su rostro femenino derrochando belleza en los pocos gestos que hacia, sus labios carnosos y rosados, el castaño cabello cayendo hacia un costado, y sus ojos, verdes esmeralda, resplandeciendo desde la oscuridad que emanaba su figura... Hasta ese punto es bonita. Luego cuando intenta llevarte con ella se le esfuma toda la hermosura; se convierte en una siniestra calavera que te acecha hasta tenerte. Pero claro, a mi no podría llevarme, por momento.

Me sacó de mis grises pensamientos un leve empujoncito en mi hombro.
-Ey!
-Que?... Oh, discúlpame. Ya está- le mostré el boceto.
-Me encanta-admitió embelezada
-Siéntate en la mesa.
-¿Cómo?-sonó extrañada
-Sí, en la mesa, para poder hacer mejor el tatuaje, tú te sientas y posas tu pie en mi muslo.
-Oh, de acuerdo-se comenzó a posicionar

Saqué de mi enorme maletín los elementos de a uno: las agujas, los guantes de látex, algodón, alcohol, papel vegetal, la maquina de tatuar y por último, los tubitos de tinta negra, gris, blanco y rojo.
Me dispuse a arreglar la máquina, asignando casa cosa en su claro lugar, haciendo también la desinfectación de la zona que iba a tatuar.
Luego apliqué el dibujo en la pierna de ella, suavemente, evitando desperfectos. Acaricié la plantilla con mi mano, así la tinta quedaba mas impregnada en la piel de Daisy.
Con un extremo del papel fui despegándolo. Y al ver como había quedado levanté mi mirada hacia los ojos de la señorita que miraba estupefacta mi creación.
-Es muy lindo, dibujas excelente.
-Gracias. Y ahora comienza la parte mas dura. ¿Te has hecho tatuajes antes?
-Si, aquí.

Se levantó la remera mostrando unas líneas en su espalda baja, que iban desde un costado a otro. En letras góticas se leía: “se ven las marcas de la muerte por las ventanas del avión”
-Es lindo-digo tragando saliva, intentando no pensar en el viaje de esta tarde.
-Si, gracias.

Me pongo los guantes de látex, tomo la maquina con mi mano derecha y en la izquierda un trozo de algodón embebido en alcohol.
-Lista?- la observo desde abajo.
-Lista-repite.

La aguja penetró en la dermis de la chica, ella no se inmutó. Así, comencé el dibujo. Delineando los contornos de la figura oscura que había creado. Estaba asegurado que ese iba a ser uno de mis tatuajes preferidos.


-¿Estás bien?-pregunté sin dejarle de prestar atención a mi trabajo.
-Sí-rió.

Volví a remojar la aguja sobre el tubo de tinta negra, y al traspasar de nuevo la piel, la limpie con el algodón para poder ver el dibujo.

-Tienes mucha experiencia ¿no?- me preguntó
-Pues, no tanta, solo llevo 4 años haciéndolos.
-Wow, debes de ser un maestro en esto
-Mmm.-dudé- no, solo hago lo que me piden. Ademas hay tatuadores que llevan mas años tatuando.
-Ah, eres muy modesto, mira como lo haces-señaló el tatuaje-nadie que haya conocido hace algo tan magnifico, y eso que yo estoy en la movida de los tatuadores.
-Bueeeeno... Si vos lo decís.
Comenzamos a reír pausadamente, la escena comenzó a ponerse más cómoda.

-Cuéntame: ¿Por qué has decidido hacerte este tipo de tatuajes?-le pregunté curioso.
Se la notó pensativa, como reflexionando el por qué del dibujo.
-Em creo que por honor a un ser querido.
-Oh, ya veo-asiento levemente mientras sigo tatuando.
-Mas tiene que ver con un sobrino mío-hace una pausa-... Falleció ahogado.
-Mis condolencias
-Gracias... Solo espero que se encuentre en un lugar mejor.
-De seguro. Escucha, no quiero ser indiscreto, pero... ¿Cómo pasó?

Ella suspiró con pesar. Uh... Creo que metí el dedo en la llaga.
-Em, disculpa, no quise ser...
-No no es nada, despreocupate. La historia es bastante larga. No te aburrirás?
-No, para nada. Tu solo cuéntame, te sentirás mejor así.
-De acuerdo.-resopla- hace 8 meses que falleció, fue una perdida muy grande para mi, vivíamos aquí los 2, solos. El fue abandonado por mi hermano y yo me encargué de criarlo. Era todo en mi vida, irradiaba tanta luz.

Mientras me contaba, yo escuchaba atentamente, denotando que su voz no decaía, ni lloraba.
-El solo tenia 12 años, una tarde me pidió permiso para ir a jugar con unos amigos, yo solo le deje que juegue 1 hora y media. Y en vez de volver a la hora señalada, golpeo mi puerta un papá de su amigo, desesperado me dice: “Daisy, parece que tu sobrino se ahogó en el río”. Yo sin esperar nada, corrí al hombre de la puerta y fui directo hacia el río, que queda a unas 6 calles de aquí, corriendo hasta llegar. Lo primero que vi en la orilla fue a los amigos de mi sobrino, que lloraban agarrandose la cabeza. Sin pensar me lancé al agua, a buscarlo, por que no, mi sobrino no podía estar muerto, no debía... Al sacar mi cuerpo a la superficie me encontré con que el padre del chico había llamado a la policía. Ellos rodeaban la orilla y ni uno de los cobardes se atrevía a tirarse al agua. Banda de mariconas. Uno de ellos dijo “saquémoslo con la pateja”, y te juro que en ese momento si no fuera por que mi deber era sacar a mi sobrino de allá, le agarraba al policía y lo molía a golpes, metiéndole la pateja hasta en el alma.-
(*N/A: pateja es una cuerda con varios anzuelos que se usa para pescar más de un pez al mismo tiempo, o sea, que el policía quería sacar al cuerpo incrustándole los anzuelos*)

Daisy tosió a causa del tercer cigarrillo que fumaba.
-Luego de 30 minutos-continuó- se zambulló un vecino de la zona, que conocía muy bien esas aguas. Al salir, dijo “esta acá mismo” y volvió a zambullirse. Salio con el cuerpo de mi ya fallecido sobrino en brazos, lleno de barro. Se lo había chupado la arena. Y de ahí todo es historia. Para todos los de aquí es como una muerte más, pero solo a mi es a quien le queda la duda y el vacío, la duda por no saber si el se suicidó o si lo tiraron al agua, ya que el no sabia nadar. Y el vacío por que nunca más lo volveré a tener conmigo, por que los rastreros de sus amigos tienen la culpa por haberlo llevado ahí. Pero como se dice “en la vida todo se paga, y si no se paga acá, cuando te mueras, te espera una gran agonía eterna”
-Eso es cierto-confirmo, yo ya había visto mucho de esa agonía.
Que dolor ha sufrido Daisy, y aun así no lloró ni se desmoronó en ningún momento.
En realidad morir ahogado es una de las muertes más feas y dolorosas.
Ya esta terminado, míralo en un espejo.
(n/a: este es el dibujo que representaria al tatuaje:http://i733.photobucket.com/albums/ww336/Nochi_01/400_1232344561_la-muerte.jpg )

Se levanto emocionada y fue a observar mi obra. Mientras tanto vi mi reloj: 12.35. Ya debería volver al hotel.
La señorita al volver, sonrió de manera resplandeciente.
-Está hermoso, impresionante, me fascina-dijo todavía mirando su pierna.-muchísimas gracias Bill
-De nada-dije juntando algunas de mis cosas- me temo que debo irme.
-Oh... No te quieres quedar a almorzar? Fred me ha contado que estabas solo y creo que te costara trabajo cocinar y comer sin nadie.
-Estoy acostumbrado-levanto los hombros, sí, tantos años conviviendo en soledad ya ni dolía vivir solo.
-¿Quédate si? No me gusta estar tan sola.

Ella estuvo a punto de abrazarme, su alma solitaria había sufrido mucho ante el extravío de aquel ser querido. No pude resistirme al verla así.
-De acuerdo, me quedaré- a modo de respuesta sonrió lastimosamente.
-Ok ya me pongo a cocinar. -se dio la vuelta-Ah! Por cierto-volvió a girarse hacia mi-¿Cuánto te debo?

-Ja, nada, lo hice gratis.
-Eh, no Bill, te salió de mil maravillas, como no te voy a pagar?
-Pero no, no me debes nada, en serio.
-Bill, sí. Te voy a pagar y listo.
-Bueno... Entonces te cobraré...um... Un buen almuerzo y...5 euros.
-No, te daré 10
-Lo que digas entonces.
-Ja ja.

Mientras ella buscaba los elementos para cocinar, volví a sentarme y arreglar mi maletín y mis pertenencias.
El aura que ocupaba el lugar era calido, pacifico, beneplácito.

Daisy se trasladaba por la cocina de un lugar a otro, y una luz resplandeciente se movía a la par de ella.
Y en el momento que iba a hablarle a esa luz, interrumpió mis pensamientos el sonido de mi celular.
Veo la pantalla: “Gustav”... ¿Qué necesitaría? Descuelgo y me lo llevo al oído, levantándome de la silla y alejándome un trecho de allí.

-Gus?
-Bill! ¿Cómo estas?
-Bien, ¿a que se debe la llamada?
-Es 1 de octubre, ¿te fuiste de Luxemburgo?
-No aun, viajo a la tarde, aquí es mediodía.
-Ok, escucha: hemos quedado con los chicos que nos quedaríamos hasta el 30 de diciembre en nuestro próximo país. El 31 nos reuniremos. Yo ya estoy en Nepal.
-Ajam, y ese cambio de mes por que?-puse mi mano libre en mi bolsillo.
-Para encontrar más difuntos a fondo, además se acercan Las Fechas.
-Oh! Cierto!- me golpeo la frente con mi mano.-me había olvidado.

Llamamos Las Fechas a los días desde el 30 de octubre hasta el 3 de noviembre, donde más concentración de muertos aparece, y donde más trabajo por noche recibimos.
-Bueno-siguió Gustav-¿Cuál es tu siguiente país?
-Alemania-hable con un tono apenado.
-Oh, Billy...
-Si ya sé-asentí- no pienses que iré a buscar a mis padres; no lo haré, mucho daño me hicieron ya...
-Bueno, Bill no te sientas mal, no pienses mas en ellos. Tengo que colgar. Cuídate.
-Ok, Gus, tu también
-Adiós.

Alemania me hacia sentir frágil, un titán con garras enormes queriendo hacerme vivir una vida patéticamente “normal”. Hace 2 años que no iba allí. Pero uno debe enfrentar sus miedos.
Lo cierto es que temía encontrarme con mis padres, esas personas que me formaron, que me trataron como su hijo sólo hasta los 6 años. De ahí en adelante ya no era eso, era un engendro. Alguien anormal en su mundo extremadamente superficial.
Quizás por eso comencé a ver muertos, para ver de otra perspectiva el mundo, no solamente lo “material” en todos los sentidos.

Sin darme cuenta, la mesa ya estaba puesta; volví hacia ella mientras que Daisy servia la comida.

-Trabajo, ¿no?
-Si-exclamé-mucho.
-Te entiendo.

Trajo hacia mí un plato lleno de pasta humeante aderezada con un poco de salsa.
-Um... Debe estar delicioso-digo.
-No... Es común, cualquiera lo prepara así.-me dice la chica mientras se dispone a sentarse cerca mío y comer.

Doy un primer bocado al almuerzo. Qué modestia la suya.
-Wow-hablo con un poco de pasta en mi boca, terminando de engullirla-está exquisito
-Jé...
-Te lo digo en serio, nunca probé una pasta tan sabrosa.
-Ja ja, que bueno! Soy la primera...
-Ja ja

Seguimos almorzando mientras hablamos de cosas vanas como el clima y la política, hasta que volví a ver esa luz blanca.

-Por cierto: como se llamaba tu sobrino?
-Ulises-contestó seria.
-Ulises- copio asintiendo.
Cuando llamé a esa luz por su nombre, pude ver su rostro mirándome, un niño angelical, tranquilo, sin ningún espectro, sin guardar rencor, con el cuerpo un tanto hinchado, pero aun así adorable.
-Yo no me suicidé- me dice Ulises, y luego roza con un dedo la nuca de su tía.

Ella solo se estremece.

Luego de esa aparición seguimos hablando cómodos, hasta que llegó el momento de irme.
Ella me acompañó hasta la vereda junto con su perro, que ya no me ladraba.
-Ulises esta en un mejor lugar, y te aseguro que él no se suicidó.
-Ojalá sea así.

Quedamos mirándonos sin saber que hacer, hasta que me abalancé y la estreché en mis brazos. Un abrazo que los dos necesitábamos.
Al soltarnos me susurró “muchísimas gracias por todo”
-De nada-le contesto de la misma forma.-era mi deber.

Nos terminamos saludando con la mano.
2 almas solitarias y tristes, que habían compartido una agradable mañana.


---------------------

Luego de bañarme, maquillarme y ponerme unos vaqueros cómodos, una playera gris lisa y unas gafas de sol, partí hacia el aeropuerto, llevado por un taxi.

Al llegar al lugar donde me llevaría a mi país, pagué al pobre hombre y saque mis pertenencias de su auto. Tenía 2 maletas, un bolso y capa en mano.

Entré por las puertas de vidrio y me dirigí rápidamente a arreglar mi boleto y mi pasaporte en una fila de sillas azules. Al tener todo bajo control, saqué un libro que días antes decidí leer. Se llama “El Alquimista”; es muy bueno. Leí una frase y lo cerré, reflexionándolo en mi mente.
“Solo aceptamos una verdad si primero la negamos desde el fondo del alma”
Me he dado cuenta de cuantas veces me negué a pensar que estaba solo, sabiendo que de verdad era de esa forma. Y lo sigo estando.

Miro fijo las baldosas, pensando en que estoy cansado de tener por compañía a la inmensa soledad. Interrumpe en mi mente, la voz que avisa por los parlantes que mi vuelvo va a partir.
Guardé el libro rápido y me pare de allí, dirigiéndome rápidamente hacia la puerta de salida que daba al avión. Nadie me había acompañado, nadie me saludaba con lágrimas en los ojos, nadie se abrazaba a mí, haciendo eterna la despedida. Nadie interponía mi andar, nadie me declaraba cuánto me iba a extrañar en mi ausencia. Nadie estaba conmigo.

Mis maletas pasaron sin problemas por la aduana y como mis boletos estaban en condiciones, fui uno de los primeros en adentrarme en el avión.
Las personas pasaban a sentarse y acomodarse en sus debidos asientos, todos ensimismados en ellos mismos. Como yo.

De ver tanta gente subir, mis ojos cansados fueron bajando la guardia dándome un merecido descanso.

Entré en el ennegrecido sueño: se agolpaba en él una persona, pero por la ligereza de sus movimientos no podía divisar cara. Era un titile fugaz.
Sus movimientos se volvieron más lentos. Era un difunto, un chico con rastas rubias y ropa ancha. Su mirada me era reconocible.

“Bill” “Bill” me susurraba... Al momento de terminar de llamarme quedó frente a mi, mostrando claramente su cara. Él era... Hermoso.
En el momento en que vi sus ojos, me quede asombrado, en vez de un muerto parecía un ángel.

“Hola Bill”
-“Hola”-conteste confuso
“¿Puedes rescatarme?”
“¿Puedes rescatarme?”
“¿Puedes rescatarme?”
“¿Puedes rescatarme?”


Y ahí, mi sueño dio un latigazo, mostrando verdaderamente quien era él.
El fue aquel niño, el primer difunto que yo... Que era idéntico a... Mi...

“Nunca mas estarás solo...Yo estoy a tu lado, Bill”
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MensajeTema: Re: (Twincest, other) El Abogado de los Muertos, cap 11   Miér 09 Sep 2009, 5:11 pm


"Existe un lenguaje que va mas alla de las palabras"

El Alquimista- Paulo Coelho

Capitulo 3

-Ah!- desperté de un susto. Ese sueño fue el mas lindo que tenia hace tiempo, pero aun así, no lo llegaba a comprender totalmente.
¿Quién era ese chico? ¿Por qué se me había hecho tan familiar? ¿Por qué sentía que el quería protegerme cuando nadie había hecho eso por mi? ¿Por qué era tan irresistible?

Me comenzó a faltar el aire, así que desabroché el cinturón de seguridad y me dirigí hacía el baño.
Ja! Lo que faltaba: ocupado.

-Rayos!-exclamé despacio para que nadie de la tripulación me escuche.

Me senté en un asiento de una fila que estaba libre, cerca del baño. A esperar que la persona salga de allí.
“Vamos, Bill, contrólate; ahora inhala... Exhala.... Inhala.... Exhala” me repetía a mi mismo mientras intentaba calmar mi modo de respirar.
Inhalaba y exhalaba, y en cada acción iba disminuyendo mi ahogo.

Al fin vi salir a un señor del baño, así que me volví a dirigir al mismo antes que alguien me gane.
Cerré la puerta con seguro, fui hacia la piletita de agua y abrí el grifo para luego tomar un poco en mis manos y empaparme la cara. Luego de terminar de mojarme, me senté en el vater.
Me sentía frustrado al no entender mi sueño anterior.
Rebusqué en mi mente las imágenes de aquel muerto... Que... Había crecido. Los únicos difuntos que siguen creciendo son los que les quedó hacer algo antes de morir. Entonces el tiene una...
-Cuenta pendiente.- miro hacia el lugar donde escuché esa voz, una esquina del cubículo y palidecí. Allí estaba... Él. Tan hermoso como en mi sueño, vestía todo de blanco...Sigo sosteniendo en mi mente que parecía un ángel.

-P...p...po...por...-no me salían las palabras
-Calma, tranquilo, no vine a hacerte daño, vine a estar contigo.- me sonrió.
Oh! Por los cielos! Esa sonrisa! Autentica, resplandeciente, adorable: única.
-Ey...-vino hacia mi y se agachó mirándome.-Soy Thomas.
-Thomas?
-Uhum.
-Pe...pero aun no entiendo que haces aquí...yo...yo...yo no necesito tu ayuda-negué mirando esos ojos tan profundos que podría perderme en ellos.
-Veras Bill, mi cuenta pendiente está muy cerca de ti.
-Oh, entonces tu quieres que yo te ayude a hacerla?-esperaba que mi teoría estuviera bien encaminada.
-No... No... Yo la haré sin problemas.-volvió a sonreírme, posando su mano en mi rodilla, que no se percató del roce, pero aun así sentí frío en ella.
-Oh...eh... De acuerdo-también sonreí, embelesado.
-Bill, como has crecido-me acaricio mi mejilla-estas muy hermoso.-sin pensarlo cerré mis ojos y disfruté del tacto frío que me ofrecía aquel difunto.

-Bill-me llamó para que lo mire-todos estos años buscándote han sido terribles. No sabes cuanto deseaba que vuelvas aquí.

Un muerto no puede salir de su país de origen, así que me confundía más el saber que estaba conmigo en el avión.
-Thomas, estamos viajando, entonces no puedes estar aquí-dije en tono compasivo. El tono que más usaba con los muertos.
-Bill ya pasamos la frontera.
-Ah...
-Dentro de una hora aterriza el avión a Berlín.
-Gracias por la información.-intenté mirar mi reloj torpemente, intentando no perturbarlo con mis movimientos. Las 7:00 p.m.

Mis sentidos estaban completamente idos, era algo anormal en mi mundo: yo no me sentía así con un muerto. Ni con el primero...oh si... Con el primero sí... Y... ¡el es el primero!

-Bueno Thomas, ahora espera que aterrice el avión y busque un hotel y hablamos, ¿Si?-intenté pararme y dirigirme lo más rápido posible a la puerta, pero fue en vano.
-No... Yo tengo que estar contigo...
-Déjame solo una hora y media, si? Necesito aclarar mi mente.

-Bill-susurra a mi oído-has estado todos estos años tan solo...pero ahora ya no más.
-Thomas-dije con los ojos acuosos, maldito mi lado sensible-necesito reflexionar, así que... Nos vemos dentro de un par de horas.-abrí la puerta y salí mientras escuchaba su voz desde adentro que decía “estaré contigo”

Corrí a mi asiento, me puse el cinturón e intenté entender toda la situación.
Oh, Dios! No comprendo nada...no...todo es tan confuso.

Busqué en mi bolso mi reproductor de música, y me llevé los audífonos a mis oídos, dándole clic al botón “play”. Comenzó a sonar una música tenue y tranquila, como una cancion de cuna. E irremediablemente, volví a caer en un sueño espeso, sin saber que me estaría esperando en el.


Una habitación, llena de vacío, de música de fondo la melodía que estaba escuchando anteriormente.
-Bill, no te sientas confundido....
-Oh, no Thomas... Por favor- el se acercó hacia mi, tomando mi cara entre sus manos.

En mis sueños con muertos sí puedo sentirlos, tocar su piel... Y los roces con Thomas eran extremadamente suaves; sus blancas manos abarcaban mis mejillas mientras que sin remedio me llevé las manos a sus costados.
-No temas, William. No intentes entender la situación, ya tendremos tiempo para eso.-sin abalanzarse tanto me besó en la comisura de los labios

-Yo...-seguía con mis sentidos aturdidos... No podía ni quería hacer nada.-Thomas...
-Llámame Tom-sus suaves manos dejaron mi cara y fueron bajando hacia mi cintura, arrastrando mi cuerpo al suyo.

-Tom-susurré intentando no corresponder al abrazo- ¿Q... Qué haces?
-Te abrazo, Bill

Solté un suspiro...parecía un cuento de hadas en mi tétrico mundo.
Me acomodé en sus brazos cerrando mis ojos cansinamente. Me sentía ahogar de nuevo sin nadie que pudiera ser mi salvavidas.
Pero él estaba conmigo, ¿socorriéndome?
Pero hay algo que no cuadra: ¿Por qué le tengo tanta confianza a un muerto desconocido que se encuentra abrazándome y que anteriormente casi me besa?

-Tom...Thom...-me aparté un poco mirándolo a los ojos. ¿Cómo se yo que no quieres dañarme, o que tu espectro no querrá matarme?
-Muy fácil, William-tomó mi mentón- no tengo espectro y no te dañaría por que no lo deseo. Todo lo contrario: yo quiero estar contigo.-me acaricio una de mis mejillas con sus dedos largos y finos. Me torturó con su sonrisa y comenzó a acercarse a mis labios. En el momento que iban a juntarse me aparté un poco y él pareció notarlo. Me sonrió dulcemente, llevando mi cabello hacia atrás.
-Ven...-me dio un leve empujoncito hacia él. No emití resistencia y nuestras caras quedaron con una escasa distancia. Él volvió a acercarse mas y está vez lo esperé con los ojos cerrados.
Una chispa mágica y electrizante se metió en mí ser al besar los labios carnosos y fríos de Thom. Era el mejor y más dulce de los manjares.

Sin pensarlo, solté un suspiro largo y pausado: hace mucho que nadie me besaba con tanta pasión.

Comenzó a abrirme espacio en su boca, y yo me adentré en ella.
Un sinfín de emociones recorría mi cuerpo y directamente iban hacia un solo lugar.

Me separé de sus labios, al momento que sentí emerger un gemido de mis adentros. Tom esperó a que volviera a unir nuestros labios con una sonrisa en ellos. Sus manos surcaban mi espalda, estremeciéndome.

Se separó cariñosamente de mí. Dándome caricias sin fin. Mientras yo procuraba entender cómo un ser muerto podía inundarme de vida a mí, en solo instantes.
Perdido en sus brazos no me importaba nada mas que él y su forma de besarme.

-William tienes que despertar.-me volvió a besar.
-No...mmm...no quiero
-Debes hacerlo...-me beso de nuevo-ya aterrizan.
-Solo... Un momento más.-susurré sobre sus labios.
-Mira Bill, si no despiertas, te quedaras encerrado en el avión, hasta el siguiente vuelo y que yo sepa eso será dentro de 5 días, momento en el cual, tu ya estarías congelado, y creeme, que yo no quiero eso.

Refunfuñé a modo de contestación y sin un mínimo de ganas, me obligue a despertar, parpadeando continuamente.

Y era como Tom me lo había dicho. El avión ya había aterrizado.

Al momento de sacarme los auriculares y volver a guardar el reproductor en mi bolso, abrieron la puerta del avión, y las personas comenzaron a salir.
Me desabroché el cinturón por última vez, tome mis pertenencias y me encaminé hacia el pasillo donde al final a la derecha, me encontraba la salida.


En el enorme aeropuerto berlinés iban y venían personas de distintos sitios.
Por mi reciente despertar, me tropecé con varias personas que se tomaron las molestias de decirme “cuidado por donde caminas”, “estas ciego o que”, “imbecil no ves q me estropeaste mis zapatos nuevos” y cosas así. Solo un señor me contestó amablemente al verme caer con mis maletas, mi bolso y mi capa luego de haber tropezado con su pie.
Mi cara fue lo primero que se estampó contra los fríos mosaicos azulados, haciendo que me espabile. Quedé unos segundos tendido en el piso, intentado que volvieran a mí las ganas de dormir. Pero no, el golpe hizo que se esfumen.

-Ey chico, estas bien?-me llamó el hombre agachándose a mi lado.
-Mjm, si...si, señor, disculpe que lo haya atropellado.-fui levantándome despacio, ayudado por el señor que me sostenía el brazo.
-No, joven, no ha sido tu culpa

Al terminar de componerme, alcé la mirada al hombre, me sonrió al verme ya mejor. Le dediqué un avergonzado “muchas gracias, que tenga buenas noches” y tome mis maletas, yendo lo mas rápido posible al final de la puerta de salida.
Tomé el primer taxi disponible, dándole al taxista la dirección del hotel donde me hospedaría.
Examiné si traía conmigo todas mis pertenencias y al ver todo en orden, pose mi frente sobre la ventanilla.
Inmerso en mi soledad, el recorrido iba silencioso. Pensaba en él, en Tom, mientras que mis ojos volvían a estar acuosos. Lo comenzaba a extrañar.
Pero...¿como puede pasar eso? ¡¿Qué pasa contigo, Bill?! Hombre, te comienza a gustar un difunto, que encima cuando lo mataron era idéntico a ti, y que no es mujer! Y no te interesa esa variedad de género!
No puede ser, ya pisaste Alemania y te está afectando en tu sexualidad!
Pero es que hay algo en el que me atrae, que me gusta.
Intentare arreglar el desorden que ocupa mi mente:
Primer punto: Thomas es el primer muerto con el que soñé, que ha crecido por que tiene una cuenta pendiente.
Segundo: Esa cuenta pendiente esta cerca mío, entonces por eso el “quiere” estar a mi lado.
Tercero: Es hermoso
Cuarto: Me comienza a gustar

Creo que ya arreglé un tanto mis pensamientos.


Por cada calle que recorría el automóvil veía varios muertos. Miraban al taxi moverse, mas específicamente me miraban a mí; sabían quien era: su único medio para contactarse con los vivos. Estaba de nuevo en casa. Su Abogado había vuelto, y con su sexualidad un poco indefinida.
Me reí por lo bajo al pensar eso.
Pero no obstante, tenía miedo, miedo de que mis padres me encontraran aquí.

-Ya llegamos-exclamo el taxista parando frente al gran hotel donde residiría.
Pagué al hombre y éste me ayudó a bajar mis maletas del portaequipaje. Le agradecí y me moví hacia la entrada del hotel, donde me dirigí a la recepción.
-Cof, cof,-tosí para llamar la atención de la amarga chica recepcionista-Buenas noches, yo había reservado una habitación.
-¿Qué nombre?-me preguntó cortante.
-William Kaulitz-buscó rápidamente en el ordenador y sonrió falsamente al mirarme.
-Ya le traigo la tarjeta.
-De acuerdo.

Fue hacia el lugar más alejado y trajo de vuelta la tarjeta negra y blanca en sus manos.
-Habitación 520, 1 cama grande, minibar, baño climatizado, servicio al cuarto. Las toallas están en el armario junto con las mantas. Adrien le ayudará con su equipaje.
-Muchas gracias, señorita, buenas noches.

Me di la vuelta y vi enfrente mío recostado sobre una pared al botones. Un chico con pantalón de vestir negro y camisa blanca desabotonada hasta el pecho, cabello corto, buen cuerpo, de estatura media y se lo notaba cansado.

-Buenas noches, señor-me dijo tomando mis maletas- ¿A que habitación?
-Em...520
-Bueno, como queda 6 pisos de aquí, iremos por el ascensor.
Éste, estaba al lado de esa pared, así que nos adentramos rápido. Primero yo, y luego el tal Adrien. Pulsó el botón de 6º piso y las puertas se cerraron ante nosotros, dando avance al impulso para subir.

En mi cintura sentí escalofríos, eran los brazos de Tom, que estaba apoyando su mandíbula en mi hombro izquierdo. Estaba de vuelta conmigo.

-Tengo celos del botones-masculló en mi oído.-es homosexual, y le has gustado, así que cuídate. No quiero perderte.-yo asentí levemente para que el chico no se percatase de mi acción. Me emocioné al saber que Tom me celaba.

Al llegar al piso seleccionado, se abrieron las puertas dando con un largo pasillo lleno de puertas.
-Esa es la tuya.-apuntó con el dedo índice hacia una que estaba a 3 habitaciones del ascensor.
Marchamos hacia la puerta. Pasé la tarjeta magnética por su ranura específica y un timbre sonó, abriendo mi nueva habitación.
Me adentré en ella, mirando todo el espacio: era una pieza mediana y simple, sin tantos lujos.

Adrien entró dejando mis maletas cerca de la cama. Me acerque hacia el para darle su propina.
-Adrien?-saque un billete de mi bolsillo-Toma, tu propina.
La tomo con sus dedos y me contesto:
-No necesariamente mi propina debía ser dinero-alzó una ceja. Se dirigió hasta la puerta caminando hacia atrás-que tenga una buena estadía y si necesita algo, no dude en llamarme.-tomó del picaporte y antes de cerrar, me quiñó un ojo.

Wow, Tom tenia razón; de nuevo.
Resoplé cansado y me dispuse a acomodar mis pertenencias.

-Lo mataré! Aunque sea de un susto!!
-Thom?
Salió del baño y vino hacia mí, abrazando mi cintura y quedando nuestras caras muy cerca.
-T... Thom-dije extasiado
-Bill, acomoda las maletas mañana, fue un viaje cansador y estas agotado. Vamos a acostarnos.

Fue una buena idea, no tenia tantas energías acumuladas en mi cuerpo.
El me siguió abrazando, nuestras pieles no se tocaban pero aun así lo sentía.
Me dejo que me acostara, haciendo el lo mismo a mi lado, ambos de frente.
Tomó un mechón de mi cabello y lo pasó por detrás, mirándome con dulzura.
-Bill-me dijo con semblante cambiado, estaba serio.-Bill... Yo... Tu...-balbuceaba mientras yo lo miraba fijo-Bill... Yo...em... Yo...
-Que ocurre Thomas?-hablé cuando me di cuenta que algo no iba bien. Por primera vez lo veía confuso a él.
-Bill, debo decirte algo...
-Pues dímelo ya, Thom, no des vueltas.
-Es que es...difícil... Pero debo decírtelo.
-Por favor, ve al grano...
-De acuerdo-tomó mis dos manos.-intentaré...
Yo sonreí, aun con confusión en ella.
-William... Yo... Yo soy tu hermano.
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MensajeTema: Re: (Twincest, other) El Abogado de los Muertos, cap 11   Miér 09 Sep 2009, 5:20 pm

"A veces es mejor dejar las cosas como estan"

Capitulo 4


-P...pe...pp...que...c....co...com...-mandibuleé mientras negaba con mi cabeza. No podía ser posible, Thomas no podía ser mi hermano. Yo soy hijo único. No... No...
-Bill
-N...no...no no...p...
-Bill, escúchame-me dijo mientras intentaba calmarme.-Somos hermanos
-No!-grité- ¿Cómo puedes ser mi hermano? No...No tiene lógica...no...No
-William, por favor escucha lo que te voy a contar.
-No-negué con la cabeza varias veces-no quiero- en ese momento me encontraba sentado con las piernas cruzadas y las manos en la frente mientras me mecía para calmarme.
-Bill-me dijo sentándose a mi lado-Soy tu hermano
-¿Por qué lo dices?
-Llevo tu mismo apellido
-Puedes ser cualquier otra persona, no necesariamente tener algún parentesco conmigo.
-Ese no es el punto-exclamó serio-Nunca vivimos juntos por que me secuestraron a las pocas horas de nacer. Me mantuvieron por años escondido, pidiendo a nuestros padres un monto de dinero que ellos tranquilamente podrían haber pagado, pero el rescate no llego nunca. Aun así, los secuestradores no me mataron es más, creo que hasta me tenían lastima por ver que mis padres no intentaban salvarme, luego de muerto me enteré que ellos le pagaban para que no me soltaran, decidieron hacer de mí su carnada para robar. A los 6 años, me escapé del lugar como pude, pero uno de ellos me siguió; corrí lo más fuerte que pude, hasta llegar a una esquina, donde enfrente de ella estabas tú, con nuestros padres, almorzando en el restaurant. Parecía un espejo, pero no era así, por que a ti no te seguía tu secuestrador. En el último segundo de mi vida te pedí que aunque sea tú me rescataras. El hombre disparó y esa misma noche te aparecí en sueños. En el primero de muchos.

Mis lágrimas caían bajo mis párpados mientras el contaba su relato.

-Bill, dime algo.
-Si?- seque mis ojos con mis dedos.
-¿Cómo fue vivir con nuestros padres?

No quería contarle mis desdichas con ellos ahora que sabia que Tom era mi hermano, hubiera decidido morirme ese mismo día con el.

-Se que te duele; pero quisiera saberlo, por favor.
-De acuerdo-me aclare la garganta- desde que tengo razonamiento propio, no recuerdo el día en que estuvimos los tres juntos las 24 horas. Vivian más en su trabajo y la empresa de la familia que en casa. Me crié entre los empleados, eran mi verdadera familia. En vacaciones me llevaban a un campamento, mientras ellos dos iban solos a su “pequeña isla”. Cuando estábamos juntos los 3 lo único que hacían era retarme, hasta incluso pegarme luego de saber de mis visiones. Me tacharon de loco a los 6 años! Hicieron hasta lo imposible para “purificarme” o quitarme la “esquizofrenia”-hacia las comillas con mis dedos.- me internaron en un colegio pupilo, donde todos los niños me trataban mal, me ultrajaban, era su títere, su forma de divertirse en ese maquiavélico lugar. Sin embargo, solo lloré un año, luego comprendí que estaba solo, y que mi única compañía eran los muertos, de ahí que soy tan solitario. Un día conocí a Andreas, que fue un resplandor en mi oscuridad: el también veía a muertos. Una noche de otoño me escapé de colegio con su ayuda y conocí a los demás chicos que veían lo mismo. De ahí nos repartimos los continentes, y a mi me tocó este. Luego que escapé vi solo una vez a nuestros padres, hace 2 años, donde me encontraron en una calle, con la vestimenta usual de nosotros, me tomaron de los brazos y me hablaron duramente: me desheredaron, pero no me influyó para nada, es mas, me quitaron un peso de encima.

Está, lo dije, me desahogué contando mis penas a un difunto, cosa que no hacia antes.

(*N/a: escuchar mientras leen *)


-Tom-sollocé
-Bill, hay algo mas...-yo no pude contestar-nací el 1 de septiembre de 1989.

Mi corazon dolió mucho al escuchar eso, otra sorpresa que por poco no resiste.
-Oh... Así que...-
-No solo somos hermanos, si no también gemelos.

Atiné a esconder mi cuerpo entre sus brazos, siguiendo con mis lágrimas.
¿Podría ser que me atraiga un muerto, que es hombre, que es mi hermano y lamentablemente mi gemelo?

-William...-acariciaba mi cabello aunque no lo sentía más. Mis ojos se cierran con lentitud mientras mi presión arterial desciende súbitamente. Mi mente se nubla y a lo lejos oigo decir “Bill” “Bill despierta” “vamos, no te duermas” “no te desmayes, no por favor”. Y la voz de Tom cesó.
Me había quedado desmayado: caído en un suelo de adoquines negros y fríos, sin fuerzas para levantar ni siquiera mis parpados, respirando dificultosamente, solo sintiendo el sonido del silencio y la brisa sepulcral que adornaba el espacio; sin nadie, sin nada, hasta que vuelva a despertar, y espero que sea pronto.



-------------
Mis ojos comenzaron a abrirse al sentir el llamado de una persona: Thom.
Aun confundido y desconcertado, parpadeé más fuerte para espabilarme. Estaba acostado.

-Llevas así dos horas, me estabas preocupando. ¿Cariño estás bien?
-Si, me duele la cabeza-contesté levantándome y sentándome tocando mi frente.-Espera un poco: ¿Me llamaste “cariño”?
-Em...disculpa, fue sin intención de molestarte, Bill
-A decir verdad-aclaré mi garganta que se encontraba seca.-me gusta-le dije.
-En serio?
-Claro, Thomas nunca me llamaron así. Por cierto, ejem: no deberíamos habernos besado.
-Si.
-¿No ves que es malo eso?
- Si lo es, sin embargo-dijo-hay algo más que decirte.
-Ya no me sorprende nada
-Estoy enamorado...de ti- Oh rayos, esto no podía ser peor.¿Qué había dicho?
-¿Qué?-exclamé alterado, separando mi cuerpo del suyo y mirándole a los ojos.
-Bill sos la persona más hermosa que conocí. Y no pude evitarlo; me enamoré de mi propio hermano-exclamó acariciando mi mejilla-pero nada puede pasarnos, considérate libre, nadie va a saber nuestro secreto.-se acercó a mi boca y me besó con ternura.-tu que vives, lo sientes? ¿Sientes mi amor?-me preguntó con sus ojos puestos en mi mirada, mientras yo intentaba descifrar la incógnita de los suyos.
-Si no me equivoco, siento todo el amor que me tienes.-murmuré aturdido todavía por todas las nuevas noticias.- Pero tengo que reflexionar.
-¿Por qué?-preguntó desconcertado.
-Todo es muy raro, muy confuso y... Quiero pensar con la cabeza en frió, ver mis opciones, medir las consecuencias que puedo tener, necesito tiempo.
-Te daré todo el tiempo que necesites, Bill. Si quieres, me voy estos días, para poder dejarte que reflexiones. Me iré por 5 días y 5 noches, quizás me aparezca en tus sueños, pero solo en uno; no quiero presionarte ni obligarte a que me ames.-su voz era seca y nostálgica, le estaba costando despedirse de mi.

Tragué saliva al escuchar todo lo que me decía, no quería despedirme de mi gemelo ahora que lo había encontrado.
Algo dentro mío me hizo estremecer. El me amaba...y yo...creo que también, pero lo nuestro no podía ser, el estaba muerto, y yo vivo, ademas el grandísimo detalle es que éramos gemelos ¡gemelos! Es inexplicable una relación así y ¿Qué tipo de relación sería?
Me dolía en el alma el dilema que había dentro de mí: mi corazon me dictaba que él podía hacerme feliz, pero mi mente dibujaba en ella pensamientos incestuosos, dolorosos, y sin futuro alguno. En estos momentos no sabía a cual seguir la corriente...

Me tuvo en sus brazos por última vez mientras daba dulces besos a mi frente y cabeza. Que sensación más linda...inexplicable...adorable...romántica y aun así era anormal y prohibida.

-Volveré, Bill, no te preocupes y no te obligaré a sentir algo que quizás no percibas por mí-su voz temblaba.- te estaré cuidando.
Me soltó y toco mis mejillas. Yo miraba hacia abajo con algo de timidez. Le pedí disculpas con mi mirada al volverlo a mirar.
El sonrió tristemente y me dio un pequeño beso en los labios, que correspondí.
Se separo de mí y se fue hacia la puerta, traspasándola.

Su ausencia ya se sentía en mis huesos, dolía, pero debía razonarlo, elegir: mi corazon o mi mente.
Y en estos momentos los dos batallaban dentro mio.
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MensajeTema: Re: (Twincest, other) El Abogado de los Muertos, cap 11   Miér 09 Sep 2009, 5:24 pm

"Lo verdadero siempre encuentra una manera de mostrarse"
Paulo Coelho

Capitulo 5



Dolía.
Mas que aquella vez que mis padres me golpearon con el palo de la escoba hasta ensangrentarme la espalda.
Más que cuando en el colegio un grupo de chicos tiró y rompió toda mi ropa, dejándome solo con lo puesto, por una semana.
Mas que esa vez que el exorcista intentó “purificarme” atándome de pies y manos con cadenas sucias, rotas y herrumbradas.
Mas que cuando el espectro se tiró sobre mí, acuchillándome reiteradas veces.
Más que cuando me desmayaba.
Más que estar solo.
Todo dolía menos que estar sin mi gemelo.

Su ausencia lastima, se sumerge en mí y me posee, se agiganta y aunque trato, no puedo parar de llorar.

El estaba muerto, y aunque podía verlo, llamarlo, que vuelva, que este a mi lado y no se separe de mí, que podamos estar “siempre” juntos; no debía, tenia que arreglarlo todo. Y lo sentía. Le pedí mil disculpas cuando se fue.
Lloraba sin restricciones acariciando la puerta donde Thom la traspasó la ultima vez, donde no me volvió a mirar, donde él me había dado tiempo.
Algo que a él le sobraba, por ser ya un muerto. Pero a mí, por tener vida se me pasaba instantáneamente.

-Tom....-sollozaba

¿Por qué todo es tan confuso? ¿Tan... Incestuoso? Anormal?
Me tendría que dar igual todo y todos, y seguir el camino hacia mi felicidad acompañado de ese fallecido que estaba dando mas vida a mi vida.
Mi razón quería ignorarlas.

Pero... ¿Quién puede enterarse? Muy bien guardado he llevado mi profesión de abogado “especifico” y aun así no me interesa lo que las personas piensen de mí.

El problema es otro: mi dilema no es lo que piensen los demas ; si no lo que pienso yo.
Y en este momento, desearía no tener uso de razón.

No debo tomarlo a las apuradas, todavía me quedan 118 horas para tomar una decisión.

Sequé el área de mis ojos y mejillas, intentando no volver a llorar.

Suspiré, bese la puerta y me di la vuelta para ir a descansar.

Me desvestí y quité las sabanas blancas de la cama, adentrándome en ella, resuelto a reposar mi cuerpo agitado por el llanto anterior.



-Tom...Thomas-murmuraba, dándome cuenta que otra vez se humedecían mis ojos.

“Estoy enamorado... De ti”

Mi cerebro maquinaba su voz, haciéndome sentir culpable por haberlo dejado ir.

“Bill eres tan hermoso”

Mas lagrimas enojadas salían de mí. Hace mucho tiempo que no me permitía descargarme tanto.

“¡Admítelo William! ¡Lo necesitas, haz que regrese!” decían mis sentimientos.
Pero la voz de mi conciencia atacaba diciendo “no lo llames, el no vive y no te puede dar felicidad” “es tu hermano, no tu amor”


“Bill, somos hermanos”

“No estarás mas solo”

“No quiero obligarte”

“¿Sientes mi amor?”

Su voz resonaba dentro mío, causando más oleadas de desesperación y confusión.
Pasé de estar sufriendo a estar agonizando de dolor sin ni un tipo de consuelo, gritando entre llantos por la impotencia de no poder tener las ideas claras.



No me di cuenta que me dormí hasta que me vi envuelto en un sueño: mi siguiente muerto.
Me encontré en un bosque donde había muchos árboles secos y añejos, aunque seguían escoltando el cielo con sus ya obstruidas ramas. Sus hojas marchitas ya caídas al suelo, ennegrecían el anterior color verde del pasto, dando el toque perfecto de un bosque “moribundo”.
Vestía lo característico con cada muerto, nada mas cambiaba mi remera que en este caso era blanca y mi cabello era lacio cayendo por mis hombros.
Estaba parado en medio de la arboleda negra, esperando quizás.
Desde lejos vi una figura alta, con un manto rojo cubriendo toda su figura; danzando hacia mi encuentro. Su cara iba tapada por una gran caperuza.

A medida que se acercaba pude distinguir que en su mano derecha sostenía una hoz. Me estremecí al comprender quien tenia enfrente.
Detuvo su tenue marcha al llegar delante mío. Con su mano desocupada quitó su capucha, descubriendo su perfecto rostro, escrutándome con sus sigilantes ojos verdes esmeraldados, como siempre que nos encontrábamos.
Hasta que separó sus labios rosados para hablarme.
-Buenos sueños, Abogado Europeo. Es un placer aparecerme por aquí.
-Muerte-la llamé
-Ella misma-contestó sonriendo, mientras caminaba rodeándome.-Abogado...quiero una cita contigo: esta noche, 12.45 p.m. En el cementerio Friedhof Heerstraße, que nadie te vea por esa zona, ve vestido como siempre, y ni intentes-susurró a mi oído-llevar tus armas, no las necesitas conmigo. Te esperaré cerca del lago. No faltes. Nos veremos.

Antes de voltearse y volver por donde vino, me tiró un beso, que lo esquive por instinto. El beso de La Muerte conlleva sacarte un poco de tu vida, en algunos casos, la lleva completa. El beso fue a parar al árbol que estaba tras de mi, el cual luego por arte de magia se fue secando y cortando en dos a la altura del lugar donde fue el beso.
Ella solo sonrió maléficamente y desandó su camino, danzando sobre el pasto ennegrecido.
Al fin tras no ver más su figura, me desperté estremecido.


Me espabilé e intenté moverme sin dificultad hacia el baño.
Preparé la ducha mientras quitaba de mi maleta mi neceser, mi cepillo de dientes y mi dentífrico.
Los coloqué en el botiquín del baño y me desvestí.
Aunque traté no pensar en todo lo anterior, acabé haciéndolo, sintiéndome patético, irónico, masoquista: al fin llega alguien para estar conmigo y lo dejo ir!

Al final de cuentas, salí de la ducha igual de acongojado y sequé mi cuerpo desnudo, dirigiéndome a las maletas y arreglando lo que había en ellas.

Me pase de seguro más de una hora arreglando mis pertenencias. Cansado, miré mi reloj: 1.55 p.m. Rayos! Me había salteado la hora de almorzar!

Corrí al teléfono a pedir en recepción si podían mandarme el almuerzo al cuarto, a lo que a regañadientes accedieron diciendo que ya no era hora de almorzar.
No le di mucha importancia y corté la llamada.

Esperando el menú, abrí la puerta que conducía al pequeño balcón. Pose mis manos en la barandilla y admiré la escena que había enfrente de mis ojos: la siesta berlinesa, todo estaba en movimiento, los autos, bicicletas, personas.
Miré detenidamente un arbolito en la calle enfrentada a la del hotel. Tenía abundante follaje y se movía fuertemente, como si alguien estuviera trepándolo.
Y efectivamente, de entre las hojas saltó al suelo un gato negro, majestuoso. Fue tomado en brazos por una niña que tendría cerca de 9 años.
Al ver esa escena recordé a la única mascota que tuve: un gatito llamado Casimir, que solo lo tuve conmigo un año y medio. Luego mis padres lo regalaron. Aun extraño su felina compañía que se me hacia tan familiar.

Llamaron a mi habitación, quizás el servicio a cuarto.
Me adentro en ella, y voy a atender. Me encuentro con un chico que tenía en manos la mesita con mi almuerzo.
-Hola-saluda con una sonrisa simpática.
-Hola-contesto, sonriendo también. Recuerdo los celos que Tom tenía al botones. Nostalgia y dolor.
-Aquí esta tu almuerzo.-me tiende la mesilla que la tomo con gusto.
-Muchas gracias, es muy amable.
-No es nada-se encoge de hombros-hasta luego.-dio media vuelta y se fue.

Me encerré de nuevo y fui a la cama. Mire la bandeja: 2 filetes de merluza con una ligera salsa blanca. Se veía apetitoso.
Prendí la televisión y comencé a hacer zapping, buscando lo imposible: un programa que me quite el pesar de estar sin Tom.

Al paso que mordía un trozo de filete, se me ocurrió escribir un mensaje a Georg.
Tomé mi celular y mande el mensaje de texto.
“Hola Geo, ¿como te esta yendo?”
Al instante la respuesta: “Bien, Billy, aquí es de noche y no tengo trabajo. Y tu que tal?”
“Un poco mal”-contesté pensando si contarle o no lo de Thomas.
Me contestó con un “¿Por qué?”
Resoplé comiendo otro bocado.
“Mi siguiente encuentro es con La Muerte”
“Oh, Bill! Que emoción! Pero... Tienes miedo?”
Me sonreí a su mensaje. “No, para nada. Solo curiosidad e incertidumbre”
“Wow, bueno Billito, debo irme a dormir. Cuídate y luego hablamos. Adiós”

Se acabó la sesión de mensajes, y junto con ella mi almuerzo.

Volví a pensar en Thom: lo extrañaba, lo quería volver a ver. Tenerlo junto a mí. Hacer de cuentas que nada es real. Amarnos sin un obstáculo. Solo... Los dos.
-Thom.....




--------------------------------------

Pedí al recepcionista de turno que me guíe por donde debía ir para encontrar el cementerio.
Me dirigía a él por las calles menos transitadas, donde había grupillos de personas de más de 3 en cada uno, hablando, tomando o incluso drogándose.
Más eso no era lo primordial para mí.


Las rejas de corta altura estaban cerradas, pero ágilmente las salte y me encontré dentro, caminando entre medio de las lapidas, dirigiéndome al lago.
Mientras caminaba intentaba imaginar que quería La Muerte, la Dama De Todos los Difuntos.

-Estoy aquí-me llamó al ver que seguía de largo mi camino.
Volví hacia donde estaba y me paré enfrente.

-Buenas noches-la salude cordialmente.
-Hola abogado.-sonrió-veo que cumpliste con todo lo que te he pedido.
-Si, Muerte.
-Muy bien, comencemos.-se acercó mas a mi.
-¿Qué necesitas?-pregunté taquicárdico.
-Necesito que me escuches y comprendas. Thomas esta hecho para tí.

Me impresionó que comenzara a hablar de mi hermano.
-Mjm-conteste serio.
-Abogado: sé que todos los vivos y los muertos me tienen más que miedo. Pero...no soy tan malvada como parezco.-acarició mis mejillas con sus aterciopelados y frívolos dedos.
-Mi propósito-continuó-es terminar con la existencia terrenal de las personas. Así como La Vida las inicia. Ni ella ni yo decidimos cuando, ni donde, ni como. Todo lo decide El Destino y nosotras, seguimos órdenes. Ahora, Abogado lo que quiero decirte es que cuando las personas mueren, pasan a pertenecerme a mí, mientras que las vivas, son de mi pequeña hermana. Tu gemelo es de mi propiedad, mientras tú, de Vida. Y El Destino decidió unirlos en un amor “inmortal” por así decirlo. El mismo amor que conllevamos ella y yo. Así es, Vida es mi amante...y mi hermana...gemela.


Me sentía como esa persona que le han confesado algo que nunca imaginó.

-P...pero eso es incesto.-le dije asombrado.
-Y?-me contestó seria.
-Y pues...es prohibido.
-Abogado, ¿nadie te ha dicho que lo prohibido da mas ganas de probarlo? Pues esto es así. Es más: el amor incestuoso es uno de los más verdaderos y puros que existen. Y para terminar mi discurso te diré que hagas lo que hagas, digas lo que digas, escapes donde escapes, niegues lo que niegues, vayas donde vayas; ustedes siempre se amarán, sentirán, querrán, celarán y adorarán al otro. El Destino quiso que estén juntos y aunque quieras burlarlo siempre acabarás en los brazos de tu hermano. Así que resígnate Kaulitz: tu y Thomas estarán siempre enamorados.
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MensajeTema: Re: (Twincest, other) El Abogado de los Muertos, cap 11   Miér 09 Sep 2009, 5:26 pm



Capitulo 6

Luego de conversar animadamente con La Muerte, marché hacia el hotel.
Los primeros rayos del sol salían temerosos por el horizonte. La noche estaba acabando y con ella finalizó mi encuentro con la dama de los muertos.
Me hizo reflexionar sobre mi situación con mi gemelo, pero aun así tenía que controlar todo a mí alrededor.


Lo hecho tanto de menos...tanto...


Pasé la calle que me faltaba para llegar a las puertas principales de la hotelería. El sol ya estaba despierto, sacando el ensueño nochero del lugar.
Abrí la puerta y entré.
Aunque tenía muchas ganas de dormir, me acomodé en el sofá del lobby a mirar la televisión que había enfrente. El canal donde estaba era de noticias nacionales. Contaban como habían rescatado exitosamente a un bebé de 10 meses que había caído a un aljibe viejo. Pobre niño.


Sentí como alguien tomaba asiento al lado mío.
Dirigí mí mirada a mí costado, encontrándome con una niñita vestida de azul, de quizás 7 años con una muñeca abrazada a su pecho, que me observaba fielmente, esperando cualquier reacción mía.

-Hola-salude sonriéndole
-Buen día.-contesto ella.- ¿Cómo te llamas?
-Bill ¿y tú?
-Yo soy Solsire, y ella es Dott-me señaló a su juguete.
-Oh, hola Dott-saludé amablemente a la pequeña muñeca, tomando su manito y agitándola con mis dedos.-Que bonitas son. Dime Solsire ¿Qué haces sola y despierta tan temprano?
-Iba a ir a desayunar-contesto decidida
-Pero... ¿y tus padres?
-Ellos están durmiendo y no quise molestarlos
-Ahh...

-Bill-me llamó al ver que volví a ver la televisión
-¿Si, pequeña?
-Alguien me ha dicho que te diga que eres muy hermoso.
Me sonrojé al escuchar esas palabras.

-Oh! Y ¿cuando te lo han dicho?
-Anoche
-Aaaaah-soné confundido
-¿Es cierto que extrañas mucho a tu hermano?-sus ojos denotaban la curiosidad de la niña.

Pum pum, pum pum, pum pum, mi corazón chocaba contra mi interior, lanzando latidos fuertes, llenos de sentimientos contradictorios a mi razón.

-¿Cómo has dicho, Solsire?-logré balbucear
-Alguien me contó que extrañas mucho a tu hermano gemelo.

Me quedé sin habla.

-Y...-dije luego de varios minutos asimilando lo que pasaba- ¿Quién es ese “alguien”?
-En mi sueño dijo que se llamaba Tom-confesó inocentemente y dando otro pinchazo a mi corazón.

Se acumularon lágrimas en mis ojos, que poco tardaron en derramarse.

La niña se acercó y con sus suaves manitos me secó las lágrimas.

-No llores, Bill. El también te extraña, te ama mucho y dice que eres hermoso. No temas, ya volverán a estar juntos.

Logré dejar de sollozar y di un abrazo a la niña. Ella, al igual que La Muerte fueron de muchísima ayuda para mí.

-Gracias, Solsire-susurré en su oído.
-De nada. Ven, vamos a desayunar.

-No puedo, pequeña, estoy muy cansado. Pero te prometo que esta noche cenamos juntos.

Ella asintió quitando mis mechones lacios de mi frente, dándome un beso allí. Luego fue en dirección al comedor.

Yo aun perplejo, me moví torpe por el lobby, hasta tomar el ascensor para volver a mi habitación.

Volví a derrumbarme al recordarlo.
¿Quiero estar con el? ¿Quiero besarlo? ¿Quiero vivirlo?

-¿Por qué?-sollocé

Bajé del elevador y corrí hacia mi cuarto. Me limpie mis lágrimas y comencé a sacar mi atuendo.
Me lavé la cara y mojé un poco mi cabello, luego de haberme cepillado los dientes. Peiné mi cuero cabelludo y me puse la ropa para dormir.
Antes de acostarme, puse en la puerta el cartelito de “no molestar”.


Triste y desolado me acomodé en las sábanas, en posición fetal.
Mis parpados fueron cediendo ante el impulso de descansar, seguidos de mi ya adormilado cuerpo.



---
No estaba soñando nada. Solo veía imágenes de Tom mirando fijo al frente, algunas sonriendo, y otras muy serio. Su ropa también cambiaba. Sus ojos aun sin rastro de vida, se mostraban tan celestiales, tan preciosos.

Rayos! ¿Por qué estaba tan lejos?

-Thom...

Más rápido veía su rostro...mas aun lo extrañaba.

-Thom...

Una imagen quedó flotando frente de mí, mostrándolo a la edad de 12 años, estaba adorablemente hermoso.

-Thom...

Lo vi. Lo vi, en el momento antes de que esa bala se introdujera en su cráneo. La vi también a ella. La Muerte sostenía su manito.

-Thomas, vuelve por favor...-dijeron mis labios, y al terminar, no habían mas imágenes de él.
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MensajeTema: Re: (Twincest, other) El Abogado de los Muertos, cap 11   Miér 09 Sep 2009, 5:29 pm



Capitulo 7

Todo oscureció, no veía nada, sólo oía una suave música penetrar por mis oídos…inundando mis demás sentidos.

La negra soledad que me albergaba era espesa y melancólica.

Se me cruzó la idea de que era el final de todo: el final de mi vida, el final de mi amor, el final de este sentimiento que ahora me llenaba por dentro, por que ya no vería a mi gemelo.
Pero recordé lo que La Muerte me había dicho sobre nuestro amor.



Luego de la suave música se escuchaba mi estrepitosa respiración de fondo, demostrando lo frustrado que estaba.

Ya… ¿Qué era esto? ¿Una pesadilla? ¿Un desmayo? ¿Estoy en coma? ¿Algo?
Comencé a asustarme, esa oscuridad petrificante me preocupaba. ¿Dónde estaba mi mente? ¿Dónde estaban mis emociones, mis sentimientos? ¿Dónde me encontraba yo? ¿Por qué él no volvía?


-Te dije que no te dejaría.
Al escuchar esa melodiosa voz mi cuerpo entero sufrió temblores.

-T…Tom?-me animé a preguntar con el miedo surcando mi voz.

-Mi Bill… -un aura calida pareció abrazarme. Luego fue solidificándose, sintiéndome protegido por unos brazos… Sus brazos.
Levanté la vista y allí estaba, tan magnifico y sublime.
Me sonrió y acarició mi mejilla con sus finos y blandos dedos. Como acto reflejo cerré mis ojos y sentí el placer de su roce.

-Pensé que no volverías-le confesé con pesar.
-No puedo volver- exclamó sonriendo

Mi cara de seguro era la clara fusión de entre asustado, derrotado, dolido y enamorado.
Él, ante todo mi abatimiento, siguió con esa sonrisa en sus labios. Y eso más me dolía. ¿Por qué sonreía cuando me estaba diciendo que no podía volver? ¿Esta era una despedida?

-No puedo volver, Bill, por que nunca me he ido. Siempre estuve aquí- tocó mi pecho, mi corazón.

Mi dolor se esfumó en el momento en que suavemente Tom me tomó de mi cuello, dirigiéndome a su boca. Dejando nulo el espacio que nos desunía.

El primer impacto de sus labios con los míos me produjo una pequeña descarga de muerte, de lo que él era. Y creo que Tom obtuvo de mis labios una chispa de vida.

Su suave piel, sus cósmicos labios, su poderoso cuerpo, sus ojos avellana contemplando mi alma desnuda ante ellos, su modo de tratarme, su forma de amarme. Eran cosas tan perfectas que parecían irreales.


Fue dándome besos más profundos, pero pidiéndome permiso en cada movimiento, dejando lo atrevido de lado.
Me abrazó más fuertemente y yo me aferré a su cuello siguiendo esa danza de besos amorosos.

-Oh, Thom…
-Si?
-Besas…besas muy bien.
El sonrió contra mi cara y luego volvió a besarme.

-Beso bien porque tengo la suerte de estar tocando los labios más dulces que existen en este mundo.
Suspiré y me sonrojé, bajando mi mirada.

-Te extrañé, William. Extrañaba abrazarte y besarte.
Levanté mi mirar y lo acaricié dándole besos por su piel.
-Yo extrañé tenerte y sentirte-contesté



-Bailemos, si?-me dijo con tono pacifico.
-De acuerdo…-me posicioné con mis brazos a su nuca, a lo que Tom me tomo de la cintura.

Un paso suave a la derecha dio comienzo a un baile lento, entre esa oscuridad. Sus pasos me conducían al compás de la música, cual pareja de enamorados en su primer baile.
Y eso éramos: dos entes enamorados, dando el formal comienzo a su noviazgo, bailando su primera canción, como si no tuvieran otra oportunidad.


-Te admiro- me susurró al oído. Yo me estremecí y lo miré.
-¿Por qué, cariño?
-No debe de ser fácil para ti todo esto.
-¿Cómo “todo esto”?
-Saber que tienes un gemelo, que no vive, y que aun así, está enamorado de ti.
-Mmm-dije- no fue tan difícil. Te darás cuenta: no puedo vivir si no estas conmigo. Te llame antes de los 5 días y noches.
-Jé, por eso mismo te admiro-Apoyé de nuevo mi cabeza sobre su hombro y me dejé llevar por las melodías.



-¿Muchas personas te amaron?
-¿Cómo?
-Si tuviste a muchas chicas contigo, Bill, que te amaron, que fueron tu pareja.
-Ah-contesté- Pues, no, como cambio mucho de localidad, no tuve tiempo para relaciones muy largas que digamos.
-¿Las amaste?
-Las aprecié mucho, pero no llegué a caer enamorado.
-Hmm
-Ahora solo estoy enamorado de una persona.
-¿Quién es? ¿La conozco?
-No es chica.
-Oh! Es un chico, Bill?
-Sí, y es precioso. Te va a encantar, Thomas.
-Mmm… no lo creo, porque eres mío y no de otra persona.
-¿Qué harías si te digo que me enamoré de mi hermano?
-No se…lo mataría a golpes
-¿Y si él ya no viviera?
--Mmm…tendría que pensarlo.
-Eres tú. Estoy loca e inmortalmente enamorado de ti, Thom…
-Oh, cariño-me abrazó dulcemente, con su intachable sonrisa.- ¿Sabes lo que te haría?
-Dime.
-Te daría todo el amor que mereces.
-Y yo-susurré- a cambio te daría mi vida.
- No necesito vida. Necesito nada mas que tú me correspondas. Eres mi todo, William. Significas todo para mí.
-Me vas a hacer llorar, Tom…-dije sollozando.
-Oh, cariño, no, no llores.
-Es que…- ya estaba melancólico.-solo dime que esto no es irreal, que no despertaré solo y sin ti. Que nunca más me dejaras. Dime que no pasará eso, por favor.

-Te prometo, cariño, que eso no pasará.

Selló su juramento, estrechando sus labios a los míos.
Suspiré contra su beso, y me dio espacio para que pueda respirar.

-Tom, vuélveme a besar-le rogué, él rió y se acercó más a mí, tomándome de mis muslos, levantándome, haciendo que quede aferrado solo a su cuerpo.

No dejaba de besarlo y acariciarlo; me era adictivo rozar su fría piel.


-William...Bill…ah…William… debes despertar.
Me separe de su boca, abrazándolo del cuello y lo miré.
-¿Qué?!!! No! No quiero.
-Cariño-dijo acariciando mi cabello- ya es hora de despertarte-
-No! Déjame dormir un rato más. Por favor. Si? Si?
-No puedes, Bill, si seguimos te saltearás el almuerzo y yo quiero que estés bien alimentado.

No me había dado cuenta que seguíamos bailando, con la diferencia que mis piernas estaban entrelazadas en su cadera. Era una posición más intima de la que estaba acostumbrado.
Él pareció darse cuenta de mi descubrimiento y delicadamente fue soltándome. Su rostro se puso triste y esquivó mi mirada.


-¿Qué pasa?-le pregunté
-Me he pasado, no debería haberte alzado. Estas molesto conmigo y lo entiendo, me dejé llevar.

Yo sonreí y fui a abrazarlo.
-No te pasaste, y no estoy molesto contigo.
Un silencio se expandió entre nosotros.


-Sabes algo?-dijo a mi oído, tomándome las manos- Te Amo.

Era el primer Te Amo real y sinceramente amoroso que recibí. Y esas palabras hicieron que lo ame aun más.

-Ahora, cariño, debes despertar.
-No Tom, no quiero.-contesté mirándole a los ojos.
-Estaré a tu lado, no me iré.-dijo serio.

Pasaban los segundos y solo lo miraba, intentando no ceder.

-Está bien, me rindo. Me despertaré.-refunfuñé vencido a sus encantos.
-Te espero en tu cama, al lado.- me acarició y fue alejándose hasta desvanecer.





-----------nuevo capii!!!! ¬¬ wiii!
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MensajeTema: Re: (Twincest, other) El Abogado de los Muertos, cap 11   Sáb 12 Sep 2009, 4:17 pm

awww que bonito capitulo anita
esta hermoso me encanto
por fin Bill lo acepto, y Tom
ahh tan lindo!!
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Aylin_bill



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MensajeTema: Re: (Twincest, other) El Abogado de los Muertos, cap 11   Sáb 12 Sep 2009, 9:39 pm

aaaww
esta lindisimo
por favor siguelo!!
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MensajeTema: Re: (Twincest, other) El Abogado de los Muertos, cap 11   Dom 13 Sep 2009, 5:01 pm

ih me volvi a atrasar un pokito vv
pro aki estoy, y Dios Ana ^^ ke capitulos!!
me encanta el acompañamiento kn la musica, aunke a veces se
me acaba la cancion xq leo unas partes mas de una vez xD [es ke es tan liindo!]
no te tardes en subir plz! como siempre me kedo kn ansias de mas ^^
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black_moon



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MensajeTema: Re: (Twincest, other) El Abogado de los Muertos, cap 11   Dom 13 Sep 2009, 5:16 pm

me encanto el cap
esta ermosisimo me fascino
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MensajeTema: Re: (Twincest, other) El Abogado de los Muertos, cap 11   Lun 14 Sep 2009, 2:55 pm

Ana *cof cof k me ah dejado abandonada* tienes nueva
lectora :DDDDD

OMG esta muy impactante este fic enserio
pero muy lindo me encanta ^^

Vamos tiens k seguirlo no lo dejes asi
kiero ver k pasa despues.

Te full kiero niña !

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MensajeTema: Re: (Twincest, other) El Abogado de los Muertos, cap 11   Lun 14 Sep 2009, 4:55 pm

ahhh!!!!!!!!!!!!!!!!
me encanto ese ap!!!
es tan lindo!!!!

lamento comentr tan tarde esq no me quedo tiempo!!.. Embarassed
te requiero dale seguiloesa super chido!!!!
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chiquis_tokiohotelera



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MensajeTema: Re: (Twincest, other) El Abogado de los Muertos, cap 11   Lun 14 Sep 2009, 10:42 pm

WUA no habia leido estos dos ultimos capi
sorry me encanta este fic dale subi el otro
capi plisssss


Última edición por chiquis_tokiohotelera el Jue 17 Sep 2009, 5:21 pm, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: (Twincest, other) El Abogado de los Muertos, cap 11   Jue 17 Sep 2009, 1:17 pm

wooooooooe siguelesigule siguele me
encanto
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AnaRo27



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MensajeTema: Re: (Twincest, other) El Abogado de los Muertos, cap 11   Vie 18 Sep 2009, 3:50 pm

hola cielos! capi dedicado a Chiquis Ru!! Love




Capitulo 8


La primera imagen de la mañana era la ventana que daba al balcón.
Parpadeé, aun oponiéndome a dar fin al precioso sueño.
Mi entrecejo: fruncido. Me enojé con el mediodía por ser tan injusto.

-No te enfades con el, que no tiene la culpa, cariño.-clamó su voz a mi espalda. Me di la vuelta y lo contemplé. Había cambiado de ropa, llevaba una playera roja, unos jeans azules y una gorra blanca con letras en rojo. Me sonrió al ver como observaba su atuendo.
–Hola amor
–Hola -le contesté.
–Eres bonito al mediodía con esa hermosa carita de adormilado.
–Jum…eso es por que no me dejaste dormir un poco más.-Bostecé y el también lo hizo.

–Baja a almorzar, están por comenzar a servir la comida.
– ¿Y si no quiero?
–Pues…-reflexionó unos minutos– … no te daré mas besos.
–No!!!! Eso no! Ya mismo bajo a comer.

Me levante y corrí hacia el armario, llevando mi ropa hacia el baño para cambiarme fugazmente. El me observaba recostado aun en el lado izquierdo de la cama.
–Eres lindo– le hablé mientras me ponía mis zapatillas.
El me tiro un beso desde su posición y lo tomé entre mis dedos llevándolos a mis labios.

–Estoy listo-dije extendiendo mis brazos. Llevaba puesta una camiseta azul y unos pantalones gris oscuro, un par de anillos y mi cabello liso.
–De acuerdo. Vamos.
–¿Vamos? ¿Me acompañarás, TOM?-sonreí tímidamente.
–Claro, quiero cuidarte de todo, cariño. Además, quizás haya otro botones que quiera llevarte de mi lado y prefiero que no se meta en mis pertenencias porque lo asustare todas las noches hasta hacer que enloquezca.
Solo reí y fui conducido escaleras abajo por su mano en mi espalda baja.
Si el estaría vivo, yo lo celaría todo el tiempo.


–Llegamos-dijo al bajar las escaleras y dirigirnos al salón comedor.
Me señaló una mesa para dos, vacía.

Tomamos asiento mientras me sentía observado desde varias mesas alrededor de la nuestra.

Se acerco ante mí un hombre adulto vestido formalmente, con una libreta en la mano.

–Buenos días, señor. ¿Qué desea almorzar?
–Que sea pizza, por favor.
–¿Y algo de tomar?
–Mmm-

–Cerveza- intervino mi gemelo.
–Cerveza- imité.
–De acuerdo; en un momento traigo todo.-se marchó aun con la libreta abierta de haber escrito mi pedido.


–Ok, comerás toda la pizza y toda la cerveza. Hasta quizás deberías pedir la mitad de otra pizza, eh. Porque te alimentaras muy bien.
Le contesté mirándolo. No podía hablarle ya que había muchas personas que sin darse cuenta, me incomodaban.

Luego de algunos minutos de espera, tenia puesto en la mesa la pizza, redonda, calentita, llena de queso derretido, con 5 aceitunas. Y al lado del plato, una botella de la mejor cerveza alemana: Berliner Weiße. Y un vaso chopero.

–Ñami, ñami, ñami….uhmm…-recitaba Tom mientras admiraba mi primer porción de pizza antes de ser engullida por mis dientes incisivos y caninos. Yo intentaba mantenerme serio, pero con sus ruiditos no soportaría mucho.
……

–Vamos come, Bill!
–Pero si ya estoy lleno- susurré bajito con un leve puchero en mi mentón.
–No que lleno ni nada. Además ya es la ultima porción!

Yo me encontraba casi recostado sobre mi silla, completamente satisfecho con lo que había digerido, pero Thomas no se daba por vencido con el tema de ese último pedazo.
–Bill, toma ese pobre trozo de comida y cómelo si no quieres que yo mismo te lo dé.
Tom, siendo un difunto podía mover algunos objetos livianos, pero en ese momento corríamos el riesgo que las personas me vieran comiendo una porción de pizza elevada en el aire sin ayuda de nadie. Y luego se pondrían de acuerdo en internarme en un manicomio.

Tomé con cierto enfado la pizza y la comí de sopetón. Sin cortarla más chica ni nada, apenas masticándola.

–Wow, cariño, y decías que no tenías hambre.
–Jum!-resoplé con la boca llena.
–Ahora termina ese vaso de cerveza y volvemos a la habitación.

Negué con mi cabeza y me limpié la boca con la servilleta. Acto seguido me levanté y salí del comedor, acompañado de Thom, que venia detrás mío cual guardaespaldas.
Entramos al ascensor y el fue acercándose a mí hasta estar los dos juntos en una esquina, tomo mi cintura con sus brazos. Yo estaba aun enfadado.
–No estés enojado, hermoso.-susurró en mi oído. Rozaron luego sus fríos labios mi cuello y me tensé.

Volvió a besarme, mas arriba, comenzando un camino de besos sublimes hasta llegar a mi labio inferior, que mordió dulce y atrevidamente.

Las puertas se abrieron y me dispuse a llegar a la habitación, guiando a mi hermano, tomado de mi mano. Pasé la tarjeta magnética y nos adentramos en el cuarto.

–Ah…-susurré al notar como mi gemelo volvía a acariciarme.
–Bill…
–Mmm…si?
–Quiero platicar contigo. Sentémonos.

Me llevó hacia una esquina de la habitación.

–A ver, que quieres platicar, cielo?-dije tocando una rasta que sobresalía de las demás.
–Mmm…-dijo pensativo-háblame de tus colegas.
–De acuerdo-dije acomodando mi cabello detrás de mi oreja.-Georg es muy buena persona, es despistado en ocasiones y el que mas pide ayuda en nuestras Reuniones Anuales. Tiene el cabello lacio y castaño, mas largo que el mío. Es mas bajo pero mas fuerte que yo. Me rescató varias veces de estar en peligro. Sus padres fallecieron y quedó solo. En el día de su cumpleaños, siempre se reencuentra con ellos.
–Y los demás?
–Bueno, Saki es el más adulto, tiene el pelo rapado, lleva anteojos. Tiene esposa e hijas. Tiene el aspecto físico de un guardaespaldas y es más o menos el “jefe”. Ayuda a personas en la indigencia y sin rumbo; los saca adelante.
<<Gustav es muy amigo de Georg, casi viven juntos. Es rubio con cabello corto. Y aun es más bajito que Geo. Es muy tierno y el más pacifico de todos. Sabe que hacer en cada visión y encuentro, y su paciencia no tiene límites. Viene de un pasado muy oscuro que nunca nos quizo contar, pero creemos que ha sido porque el estuvo en coma 5 años. Entre los 3 y los 8.
<<Y por ultimo, Andreas. Rubio, de mi altura, con ojos café. Es el más divertido. Te anima en tus días caídos y no te deja solo. Claro que a la hora de trabajar es serio y trata que sus visiones no sean muy seguidas; ya que los muertos hacen mas frágil su alma y al día siguiente no tiene fuerzas para nada. –Suspiré.-Terminé…
–Mmm… muy interesantes tus colegas/amigos.
–Si…Ahora quiero saber de ti. Cuéntame: ¿Cuál es tu asunto pendiente?
–¿Lo quieres saber?-exclamó algo nervioso
–Si por favor.
–¿Estas preparado?
–Si.
–Bueno, ahí va: mi cuenta pendiente eres tú.

Mis ojos se abrieron más de lo normal, y quede en shock por unos minutos. Hasta que descubrí algo.

–Pero si yo soy tu cuenta aquí, cuando termines de tenerme, te irás.-mi voz sonó melancólica.
–No, no no. Yo no tengo por qué irme. El motivo es complicado.
–Cuéntame.
– Tengo dos asuntos pendientes, no sólo uno. El primero era conocerte a ti. Y el segundo era conocer el amor. Gracias a que estas dos cuentas se unen en una sola, yo puedo quedarme a tu lado. Por que al haberte conocido, también me enamoré. Y hay algo más por lo que no podría separarme de ti: -se calló un momento- Somos gemelos. Nos une un lazo, uno más fuerte que vivir o morir. Tu creces, pues yo también; tú sufres, yo siento tu dolor; tú lloras, yo sequé tu primera lágrima; tú besas, yo muevo los labios; tú te enfrentas al mundo, yo soy tu fiel espada. Tú me has dado tu muerte. Yo te di mi vida. Tenga o no cuentas pendientes, creceré a la par tuya, sentiremos lo mismo y algún día…seremos uno.

Terminó de hablar mientras me acariciaba mi nuca.
–Oh…-quedé embelezado. No pensé que en nosotros existiera ese tipo de lazo.


Seguimos conversando animadamente sobre nosotros, el hotel, las malas personas, las buenas, los demás muertos, los cementerios. No faltaron las sesiones de besos: en la cama, en el baño, en el piso, en el balcón, en la puerta, en la ventana.
Hasta que llegó las 7 de la tarde, donde me fui a bañar para ir a cenar con Solsire. Mientras me aseaba y vestía, el estaba en la cama, esperándome.

Al volver a su encuentro, me observó afectuosamente, como alguien que contempla a su sueño más añorado cumplirse. Y así era, yo era como su deseo más anhelado, que por fin se hacia realidad.

------------


El delicado vestido de seda blanca, sus pequeños zapatitos negros, medias con voladitos, su cabello peinado en un media cola, atado con un listón negro y en su mano izquierda la pequeña Dott.

Allí estaba esa niña, una aspirante a abogada. Me esperaba con su mirada perdida entre la gente, esperando divisarme entre tantas personas ensimismadas en su mundo. Hasta que me encontró.
Me saludó fervientemente con su mano libre y me invitó a acercarme. Detrás mío Thomas, resguardándome.

Llegamos a la mesa y Solsire se levanto de la silla para poder abrazarme.
–Bill! Te esperaba
–Hola pequeña. ¿Cómo estas?
–Bien, gracias. ¿Y tú?
–Muy bien.
–Ven, sentémonos. Oh! Que descortés! No hay silla para Tomy.
–Oh, habla bajito Solsire. ¿Lo ves a mi hermano?
–Sip, está tras tuyo.-fue hacia mi espalda y tomo la mano de Thomas.
–¡Te encontré!- susurró
–Hola mi princesa.-dijo Tom sonriendo.
–Vamos a sentarnos.- aclamó la pequeña.

Ella misma fue hacia una mesa cercana que se encontraba vacía y la trajo hasta Tom.
–Siéntate, Tomy. Tenle a Dott-le habló bajito mientras le daba su muñeca de porcelana.
Él obedeció y atrajo más la silla hacia mí.
–¿Viste que volvieron a estar juntos, Bill?
–Si, Solsire.
–Pequeña ¿dormiste bien anoche?- interrogó Tom- ¿no te asustaste al soñar conmigo?
–No Tomy; es lindo soñarte. Las veces que no sueño bien es cuando veo esos enormes pájaros negros que me miran con ojos rojos y me hacen caer al piso.- la niña miro hacia el suelo con pena y dolor.

–Espectros, convertidos en gárgolas.-le dije a Tom- las espantaré Solsire, y no volverán a molestarte- la tomé del mentón y acaricie una pequeña lagrima de su mejilla. –La quieren consumir-volví a dirigirme a mi gemelo, que tenia la mirada dura y seria.–Bueno, ¿Qué pediremos?
–Yo quiero lasaña! Y tu Bill?
–Mmm, lo mismo mi pequeña.
–Y tu, Tomy?-hablo bajito.
–No puedo alimentarme, princesa. Cenen ustedes por mi- me aferró su mano por arriba de la mesa, y Solsire se alegró al punto de dar palmaditas.
–Llamaré al mozo-se levantó y fue en la búsqueda de él.
Volvió acompañada del botones que llevo anteriormente mis maletas: Adrien. Tom lo fulminó con la mirada y la pequeña sonrió.
–Buenas noches-relamió su labio al mirar mi camisa negra desabotonada en los dos ojales de arriba.- ¿Qué desean cenar?
–Lasaña y dos refrescos de naranja por favor-dijo la niña.
–Estará listo en un momento.-y se fue.
Tom sostuvo mi mano mas fuerte aun, como reteniéndome de que vaya en búsqueda del botones.

-Sabes Bill, Tomy anoche me dijo que estaba triste por haberte confundido tanto.-Tom bajo la mirada.
–¿En serio?-pregunté
–Sip. Y estuvo llorando por eso-hizo un puchero
–Pero ahora todo está mejor, princesita-intervino Thom.
–Ajá. Bill, ¿tu también ves personas malas en tus sueños?
–A veces, sí. Aunque también veo personas buenas, como Tomy.
–Si! Tomy fue muy bueno en mi sueño. Me cuidó mucho.

Mi difunto hermano se acerco a la niña y la abrazó tiernamente.

Al terminar de abrazarla, apareció Adrien con nuestra cena. Se despidió guiñándome el ojo…de nuevo. Le resté importancia y clavé mi atención en mis dos acompañantes, cayendo en cuenta de algo.

–Solsire: ¿Dónde están tus padres?
–Ellos están…-se sentó derecha, buscándolos- allí- señaló una mesa con seis personas, alejada cerca de tres metros de nosotros.
–¿Y cual de ellos son?
–La señora con vestido celeste y el hombre a su izquierda-contestó mi hermano con un tono de voz molesto.

–¿Qué pasa?-murmuré cerca de su oído.
–La descuidan y maltratan.- miró más allá de mis ojos y descubrí que acontecía: la trataban como lo hicieron conmigo.

–Pequeña-me observó al ser llamada, estaba comiendo una parte de lasaña de su plato.– no le has contado a tu papi ni a tu mami sobre lo que sueñas, no?
–Nop, no tienen tiempo para contarle.-tragué saliva. Malditos desgraciados.
–Bueno, Solsire quiero que escuches atenta lo que te diré.
–Uhum- asintió mirandome con algo de susto en su rostro.
–No le cuentas a tus papis sobre que sueñas con personas malas. No lo hagas, por favor.
–¿Por qué, Bill?
–Porque ellos no los ven, mi pequeña, y pensaras que les mientes y se enojaran mucho. Así que cuando veas gente mala, me avisas a mi, si? Porque yo las veo y sé que son verdad. Pero tus padres no. Si? ¿Me avisaras?
–Si Bill, te lo prometo.
–Y cuando sientas que me necesitas, solo duerme y llámame a mi, princesa, yo avisaré a Bill que requieres su ayuda. Mientras tanto yo cuidare de tus sueños, te acunaré y no te dejare sola con esas personas malas.-aviso Tom a Solsire. Otra acción de él que me pareció irresistiblemente dulce.
–Uhum. Gracias Tomy, gracias Bill.
Sonreímos los tres y nos dispusimos a disfrutar de la lasaña.


-------------

Llevamos a Solsire a su habitación y la arropamos, contándole una linda historia sobre hadas.
Luego subimos hacia nuestro cuarto y al entrar comenzamos a mimarnos, caminando hacia la cama.
Corté el beso para poder respirar.

El volvió a besarme y fue posando su frívolo cuerpo en mí, a la vez que nos acostábamos.
Para alguien “normal” que me hubiera visto en ese momento diría “está loco” por verme tocando el aire y haciendo movimientos de estar besando a alguien.

-Duérmete, cariño, quiero poder sentirte.
-No es tan fácil, Tom-contesté besándolo-no puedes aparecerte en todos mis sueños, debo ayudar a otros muertos.
-Tomate una noche de descanso conmigo, por favor.
-Oh... Lo pensaré-me salí de la cama a lo que Tom refunfuñó al dejarlo ahí.

Fui hacia el placard y saqué un pantalón y remera para dormir y me dirigí al baño a cambiarme. No podía quitarme la ropa frente a el, que aunque sabia que éramos hermanos, todavía no podía tomarme ese atrevimiento.


Al cambiarme de remera, sentí frío en mi baja espalda, me di la vuelta y me encontré con Tom, besando ahora mi cadera. Oh, cielos...
Suspiré agitadamente mientras el seguí besando mi piel.

-Que...hermosa...estrella-lamió mi tatuaje desde cada punta, incitándome a sentir mas placer si era posible.
La pasión cegó mis sentidos y mi cuerpo correspondió sin necesidad de mis órdenes cerebrales. El impulso me llevó a bajar mis jeans, cosa que a Thomas no desagradó.

-Oh...Bill...eres precioso
-Somos iguales-respondí con pesar.

El no dio importancia a mis palabras y siguió estremeciéndome quitando mi remera, dándome besos en mi torso, cuello, espalda, abdomen, ombligo, cintura, hasta que me di cuenta que iba bajando hacia mi...ropa interior.

-Tom-no me hizo caso-Thom-lo llamé de nuevo- Thoooomas-hablé un poco fuerte.
Su reacción fue levantar su mirada y observarme dulcemente. Como esos niños que saben que hicieron una travesura pero no quieren que les retes.
Acaricié su mejilla izquierda y el cerró los ojos, intentando sentirme.

-Lo siento, es que tu piel es tan delicada, me volví loco. Tu cuerpo es tan calido, cariño.

Yo sonreí al escucharlo, los muertos decían que cuando estaban conmigo sentían que de mí brotaba calor.

-Espera que me cambie y nos acostamos, si?-el asintió levantándose.

Me puse rápidamente mis pantalones para dormir, y me di cuenta que me ajustaban mas de lo normal. Miro hacia abajo y ahí estaba el problema: mi órgano sexual se había “despertado” y no tenía ganas de descender todavía.
No interesaba tanto, total, estábamos solo dos en la habitación.

Fuimos a acostarnos de vuelta, donde no termine de posar mi cabeza en la almohada cuando escuche los ruidos de la puerta al ser tocada.
-Oh-exclamé
-No, no atiendas-dijo mi hermano un tanto desesperado por la interrupción.

Me besó el cuello hasta que volvimos a escuchar esos golpes.
-Tendré que ir a atender-lo besé fugazmente.
Me levanté cansinamente hacia la puerta y la abrí.
Enfrente de mi encontré parado a Adrien.
Se le iluminó la pervertida cara al verme y sonrió.
-Eh...William, como ya terminé mi turno decidí pasar a ver como estabas.
-Hola, estoy bien Adrien.
-Ehm...también me preguntaba si algunos de estos días quisieras salir a dar una vuelta conmigo.

-Dile que no-susurró Tom detrás de mí, volvía a estar a la defensiva, pegando su mentón a mi hombro y sus manos a mis caderas.

-Em...Adrien,-dije poniendo una mano en el umbral y con la otra me tocaba la frente- podríamos hablar luego de eso? Estoy muy cansado y necesito dormir.
-Oh! Si, si no hay problema-dijo bajando la cabeza. Oh no, ¿Qué estaba mirando lascivamente?
Miro hacia el mismo lugar donde el veía y me encuentro con que mi pantalón seguía ajustado, denotando mi parte delantera detalladamente.

-Creo que tu “amigo” todavía no quiere dormir.- me sonrojé al escuchar su descarado comentario. Atiné a cubrir mi cuerpo con la puerta.
-Hablamos mañana, si?
-Seguro, haremos todo lo que quieras mañana-se pasó la lengua por los labios, intentando coquetear de más.

Antes de cerrar la puerta, el botones dio un pequeño saltito, diciendo que tenía escalofríos. Reí para mis adentros al sabes que Tom pasó por su lado.

-Que tengas buenas noches-exclame antes de encerrarme de nuevo. No quise escuchar si me contesto o no. Solo tenia en mente dormir, y soñar con Tom.

-Se la va a ver conmigo!-me dijo con los puños cerrados, sentado en la cama.
-Tomi-dije sonriendo
-“Haremos lo que quieras mañana”-remedó al botones-pero quien se cree ese pervertido? Que vos le vas a seguir? Já, sí, sueña el chancho con el maíz. Seguí participando, botonitos!
-Debes estar contento-me puse detrás de su espalda, pasando mis brazos por sus hombros.-hoy tu hermanito casi consigue con quien ligar.-le besé el cuello tenso. Claro, había dicho eso para que se ponga un poquito más celoso.

-Ni m*erda, Bill! Para eso estoy yo!

Wow, estaba muy celoso.

-Tranquilo Thom, no tendré nada con el botones-toque una a una sus rastas.
-Y...y... ¿por que estabas así de excitado?-señaló mis pantalones, dándose la vuelta.
-Por lo que me hiciste en el baño-confesé sonrojado.

El ablandó su ceño fruncido y volvió a tener un semblante terriblemente dulce.
-Ven aquí Thomas-lo invite a reposar su cabeza en mi brazo extendido.

Lo hizo y me lleno la cara de besos.

-Perdón cariño.
-No es nada
-Es que mi peor defecto es ser celoso, no lo puedo controlar fácilmente.
-Está bien, hermanito, todo esta bien- lo acuné en mi pecho balanceándome con suavidad.
-No puedo imaginarte con otra persona, que te bese, te abrace, hasta que te haga el amor, y no ser yo.

Me sorprendí al escucharlo...me...me...quería hacer el amor, quería sentirme, poseerme, ser dueño de mi de la manera mas esplendida.
No dije nada, mis sentimientos crecían dentro de mí y no podía ejemplificarlos con palabras.

Al terminar de hablar nos tapamos y nos acurrucamos juntos. Tom me miraba con gesto dulce.

-Perdona por haberte confundido tanto.
-Deja ya de disculparte Thomas, todo esta bien.
-No era mi intención, Bill sabes? He esperado tanto por estar contigo, tanto por besarte-me besó despacio-por acariciarte-me tocó con sus dedos delicadamente-por abrazarte y murmurar en tu oído mil promesas de amor. Pero solo puedo hacerlo a medias...solo puedo sentirte totalmente en tus sueños, yo...-comenzó a temblarle la voz- yo haría todo por volver a estar vivo, para estar solamente contigo, llenarte de todo ese amor que necesitas, llevarte a pasear tomados de la mano sin importar lo que la gente piense de nosotros. Yo volvería a vivir por ti, cariño... Pero aun que lo haga, no será lo mismo, por que si estuviera vivo seria como todos los demás: personas que dañan a los seres que más aman. Y yo lo ultimo que deseo es dañarte. Quiero que sepas también que Te Amo, Te Amo con todo lo que puede amar un muerto, y tú sabes que es mucho más de los que tiene un ser vivo. Te Amo desde el momento en que morí, desde el instante en que soñaste conmigo. Y te seguiré amando más allá del mundo, mas allá de todo...Tú eres el Amor de mi Muerte, Bill, y te juro que eso no cambiará.

Los dos derramábamos lágrimas por doquier. Nos abrazamos fuertemente. El me había confesado todo, todo. Me mostró sus sentimientos de par en par. Y ahora estoy más que seguro: me enamoré totalmente de Thomas.

-Tu eres el Amor de mi Vida-susurre en su oído y acto seguido nos dormimos.
Mi siguiente sueño fue que ambos estábamos durmiendo, juntos, sin ninguna barrera ni restricción. Solo los dos. Sintiéndonos. Amándonos.
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Inezita Kaulitz



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MensajeTema: Re: (Twincest, other) El Abogado de los Muertos, cap 11   Vie 18 Sep 2009, 6:34 pm

awwwww que hermoso capitulo
me gusto mucho!! ahh tomi es
un celosito pero bn lindo
wow que confesion me enknto!!
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black_moon



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MensajeTema: Re: (Twincest, other) El Abogado de los Muertos, cap 11   Sáb 19 Sep 2009, 5:29 pm

esta lindisimo
tu cap me encanto woooooa
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chiquis_tokiohotelera



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MensajeTema: Re: (Twincest, other) El Abogado de los Muertos, cap 11   Dom 20 Sep 2009, 12:34 am

Hay que capi anita wuaaaa Gracias nena
ya quiero leer el otro CJZ
Cool
subi el otro c
api pronto siiii


Última edición por chiquis_tokiohotelera el Dom 20 Sep 2009, 11:48 pm, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: (Twincest, other) El Abogado de los Muertos, cap 11   Dom 20 Sep 2009, 11:11 am

AnaRo27 escribió:

Si el estaría vivo, yo lo celaría todo el tiempo.

aw no se xq pro ame esto ^^
ke lindo lo ultimo! ha sido lo mas lindo ke
Tom le ha dicho a Bill me encanto!
lo ame Aniita! espero el otro!!
no te tardes plz, me encantan ellos dos, y Solsire ^^
espero el otroo! (:
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black_moon



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MensajeTema: Re: (Twincest, other) El Abogado de los Muertos, cap 11   Dom 20 Sep 2009, 12:20 pm

vamos sube cap si plis conti
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MensajeTema: Re: (Twincest, other) El Abogado de los Muertos, cap 11   Lun 21 Sep 2009, 5:13 pm

Que raro recuerdo a verte comentado este
ultimo capi ! pero buenooo

amo tu fic enserio pero vamos continualo
pronto enserio sino morire ! xDDD

cuidate ;DDDDD

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MensajeTema: Re: (Twincest, other) El Abogado de los Muertos, cap 11   Lun 28 Sep 2009, 3:31 am

anita pone capi plisssss
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MensajeTema: Re: (Twincest, other) El Abogado de los Muertos, cap 11   Mar 29 Sep 2009, 7:43 pm

el capi me costo lo suyo. pero salio! aqui esta The master sopa!!!!!

capi dedicado a Anna. mi ana cariño! jeje
(escuchar el vid mientras leen, x fa)



Capitulo 9


–Señor Kaulitz? … ¡Señor!
–Mmm… ¿Qué?
–Venga por favor.

El espacio estaba cubierto del color rosa en todas sus tonalidades, en medio del lugar, ella.

–Eleysha?
–Señor Abogado! Preciso su ayuda de nuevo.
–Pero, por que? Que ocurre?
–Tengo que declarar ante el Juicio
–¡¿Cómo?! ¿De que te culpan?
–De haber matado a un amigo mío.
–No puede ser! No eres capaz, sabes que esta prohibido.

Cuando un difunto ha podido matar a un vivo, se ve obligado a ser enjuiciado y si resulta culpable se lo deforma, convirtiéndolo en espectro y luego en gárgola. El proceso dura 1500 minutos pero sufren el doble de tiempo.
Aunque solo la vi una vez anteriormente, estoy mas que seguro que Eleysha no es capaz ni de asustar a un familiar suyo. Es una muchacha tierna, de 20 años vividos y 2 años muertos. Es pequeña y morena, lleva el cabello ondulado en las puntas. Falleció por leucemia.

–Tiene que ayudarme, señor. No quiero ser un espectro. Soy muy bonita!
–Claro que te ayudaré. ¿Cuándo es el juicio?
–Esta noche
–¿Dónde?
–En la Corte Fúnebre.
–De acuerdo, cerca de las 7 de la tarde me dormiré nuevamente, y entraras a mis sueños e iremos allí. Te necesito relajada, sin nervios ni nada. Todo va a salir bien, aunque lo hayas matado. Si?
–Si, señor.
–De acuerdo, ahora ve a prepararte.
–Sí.


Desperté y froté mis ojos adormilados. Tom no se encontraba al lado mío. ¿Por qué?

–Cof, cof ¿es…cof…tu primer juicio?- me preguntó una voz algo ronca desde el lado izquierdo de la cama. Voy hacia ese lado y lo encuentro a Tom tirado boca arriba en el piso.
–¿Qué haces ahí abajo?
–Me empujaste y caí.- exclamo riéndose de mi acción, mas yo me sentía avergonzado. ¡Lo tiré de la cama! ¡Y en mis sueños!
–Oh Tom, perdóname, he sido tonto, perdón perdón perdón.
–Todo esta bien, solo que ahora me duele la espaldita. Ji ji.
–Oh, Thomas, perdóname.
–Ja ja, no es nada. No me mataras.


–Ven conmigo- dije extendiendo mis brazos, esperando que se refugie en mi. Llegó despacio y se acoplaron sus manos a mi cintura juntando su fría existencia a mí.

–Entonces ¿es tu primer juicio? Te sentí nervioso
–No, no es el primero, es el cuarto. Pero el primero en Alemania. Tengo que buscar las razones del juicio, así que tendré que dormir desde la tarde hasta mañana.
–¿Puedo ir contigo?
–No lo se, pero preferiría que no. No puedo llevarte.
–No importa, ese tiempo estaré cuidando a la pequeña.

–¿Estas enojado?
–¿Motivo?
–Mmm… no lo se…quizás el que no podamos estar juntos?
–No, basta con que no cruces la frontera.
–Y no lo haré, Tom.-sonreí abrazándolo fuertemente.
–Oh, Te Adoro mas que a los ángeles.
–Gracias, igualmente.- lo besé animadamente, sintiendo sus fríos labios, su gélido aliento, su nívea piel.

–Ah…- suspiró en mi cuello.

Nos separamos del abrazo un momento.
–Amor, ya vuelvo-dije tapando mi mal aliento matutino- iré a cepillarme los dientes.
–Te espero.

Fui al baño, a asearme debidamente, no podía estar con mal aliento frente a Tom, quería parecerle más saludable, mas…cuidado.
A los 5 minutos, termine toda revisión dental, y abrí la puerta. Lo encontré en medio del lugar, acostado de lado en el suelo, en posición fetal, susurrando una canción de cuna apenas audible. Intenté acercarme cautelosamente.


–Tom?
–Na na na na, si, cariño?- exclamo levantando un poco su mirar.
–¿Qué estas haciendo?- susurré suave.
–Intento calmarme, na na na na.
–¿Cómo? ¿Por qué?- me desconcerté.
–Trato de recordar mis tácticas de pelea para alimentarme de la gárgola que acecha a Solsire. Na na na na, la la la.

Se balanceaba despacio.

–¿Tácticas de pelea? No me digas que…
–Si, lo reté a una lucha.
–¡¿Mano a mano?!- grité exaltado
–Na na na, seria garra a mano.- rió mientras seguía acunándose.

Me sentí agitado, pálido y descolocado. ¿Thomas batallando en una Lucha Espectral? ¡Podría convertirse en uno de ellos! Hasta quizás no me reconocería, e intentaría atacarme.
Oh, no, no debo imaginarme eso, William, el no me haría daño.
Seguía arrullándose mientras yo intenté controlar mi agitada respiración, sentándome cerca de él, pero sin interrumpir su acción.
Es mejor así, podría reaccionar mal.

Al cabo de varios minutos; dejó de balancearse y tararear y se sentó mirándome a los ojos.

–Terminé, estoy preparado.
–Pero ¿cuando lucharás?
–Esta noche.

Mis latidos bajaron y me encontré sin fuerzas y mareado.

–Bill, no te desmayes de nuevo, por favor. Bill!-murmuro a mi oído, mientras me camuflaba en sus brazos.
–Estoy…bien…Thomas. No quiero perderte.
–No, no. No lo harás, cariño, no me perderás, ni hoy, ni mañana, ni luego de lo que venga después.
Aun un poco débil, me acerqué a su mejilla a depositar un beso dulce.

El sonido de mi móvil nos separó, incitando a intentar atenderlo.
–¿Ho…hola?-hablé en un susurro
–Eh Billy, que te pasa? Que tienes?
–Andy!!!!!-hablé contento y algo lento.
–Eh!!!! Pelinegrito! Como estas?
–Andiiiii, tengo tantas cosas que contarte- observé a Thom, sentado, inspeccionando mis movimientos, quizás para ver si en algún momento me desplomaba al piso.
–Cuéntame, soy todo oídos y tengo varias semanas sin hablarte.
–A ver…iré…despacio.
–Si, te escucho.

Resoplé y me dispuse a confesarle a alguien mi gran pequeño secreto.
–Tengo un…gemelo, que falleció.
–No jodas- exclamó serio Andreas al otro lado del teléfono
–Es en serio
–¿Qué? No me lo creo, Billy. ¿Estas seguro? ¿No es algún maniaco?
–No! Claro que no. Somos físicamente diferentes, pero mirándonos detenidamente, somos dos gotas de agua.
–Wow, aun no caigo. ¿El creció?
–Si, es que tiene una…cuenta pendiente- Tom me sonrió tirándome un beso.
–Ah. Ahí lo explica todo.
–Pues si. Ahora esta aquí conmigo.
–En serio? Genial, Bill, así no me extrañas cuando estas muy solo y triste.
–Tienes razón Andy. Y tu? Que hay de ti?
–Yo, estoy en Melbourne desde hace 5 días, y pues, cuando llegué fui a una disco y bailé con una hermosa señorita. Nos estamos conociendo.
–Cuanto me alegro por ti. Como es ella?
–Es algo más grande que yo, en edad, por supuesto, tímida, y puedo asegurar que es única. Se llama Macarena, y de seguro te caerá bien.
–Es muy afortunada al tenerte. Solo les pido que no se hagan daño, Andy.
–No, para nada.

Terminamos de conversar luego de una hora en la que Tom desapareció por unos cuarenta minutos, quizás para cuidar a Solsire. Al volver se abrazo por detrás a mi cuerpo, tomándome de la cadera y dando mordiscos a mi cuello.



–Mi vida.- lo llamé.
–Ñami… si?...
–¿Estás bien?
–Si tu lo estas.
Sonreí.

–Te Amo- me dijo sin mas. Yo seguí a los impulsos de besarlo y me tiré a sus labios. El tomo mi nuca, incitándome a seguir, a que no me alejara.

–Thomas iré a bañarme. No tardaré mucho.-dije terminando el apasionado beso.
–¿Puedo…ir contigo?
–Seguro. Ven.
Tomé su mano, y nos fuimos al baño.

Cerré la puerta y nos quedamos de frente los dos, observándonos. Anteriormente el había soltado mi mano para que me pueda desvestir.
En sus ojos podía notarse la pasión que sentía.


Tomé de los costados a mi remera y con suma delicadeza la comencé a subir. Así al llegar a mi pecho, con algunas maniobras, me la quité.
El espacio se llenó de sensualidad, cada partícula de oxigeno que inhalaba venia cargada con una de lujuria. Inexplicable.

Tom se relamía y mordía el labio inferior mientras me desnudaba con su mirar.

Suave y tranquilo, tome la parte elastizada de mi pijama y sin dejar de fijarme en el, comencé a acariciar la prenda haciéndola descender.
Al llegar al piso, escuché salir de su boca un gemido. Le sonreí, levantando una ceja sugestivamente.


–Oh, ya no resisto- me susurró- esto es muy fuerte para mi. Eres una tentación hecha ser vivo para mí. Estoy deseando poder hacerte el amor, pero se que debo esperar, aun recién nos comenzamos a conocer.

Dicho esto fue apartándose de mí, hasta quedar cerca de la puerta, que la traspasó, diciéndome que iría a ver a Solsire.

Y allí me quedé, hecho una piedra. Sin poder entenderlo. Sin moverme.
¿Había hecho yo algo mal? ¿Era toda mi culpa? ¿Por qué?

Atiné a ducharme, esperándolo, a que vuelva. Rogando que no se fuera. Que no me abandone. No.


Terminé de bañarme, me cambie de ropa, y me senté a esperarlo. No se cuanto tiempo pasó, y comencé a llorar. Lo extrañaba. Aun sabiendo que estaba en el mismo hotel que yo. Aun sabiendo que iba a volver.
Me sentía mal, me sentía culpable.
Silencio.
Calma.
Y tristeza profunda en mí.

–TOM!!!!!!!- grite con muchas fuerzas y mi llanto acompañándome. Y me derrumbe, caí al piso.

–Aquí estoy- murmuró agachándose a mi lado, acariciando mi cabello aun mojado. No podía estar así, distanciado de el. Ni quería. El se convirtió en mi razón de existir. En el motivo por el que no quiero volver a estar solo. Ya no.

–Perdóname, Thom.- seguí llorando – por favor, no te alejes.

No me contestó nada, solo me tomó por los brazos y me acunó en su pecho calmando mi pesar.

–No quiero hacerte daño, fue mi culpa lo del baño. No me abandones. No me dejes solo de nuevo. No te vayas.

Con cada palabra que pronunciaba, él me aferraba mas a su cuerpo, mientras mi caja torácica convulsionaba por el llanto.
Besó mi frente y acarició mis pómulos.

–No vuelvas a decir eso. No eres culpable de ser tan sensual. No me haces daño. Y no me atrevería a alejarte de mí. No lo quiero ni lo necesito.- contestó serio y mirándome fijamente. –Ahora, vamos a calmarnos, e iremos a almorzar a algún restaurante.

Nos levantamos y me posicionó frente suyo, tomando mi cintura con su mano. Yo me abracé a el momentáneamente y bajé mi cabeza a su hombro. Me acarició mi pecho, justo donde se encuentra mi corazón, y mi lamento fue yéndose con ese simple roce.

–Te…- dijo en mi oído
–…Amo- completé sonriendo apenas.

-----------------------------

Acostados en la cama, de lado. Seis treinta de la tarde. Ya era hora de intentar dormirme. El tomaba mis manos y me acariciaba sonriente. Aunque yo no podía dejar de estar triste por dentro.

–¿Estas listo?- me interrogó.
Solo asentí sin hablar. El dolor y la culpa no me dejaban.

–Bill no estés así, me duele verte de esta forma. Alégrate! No ha pasado nada. Ahora, cierra tus bellos ojos.

Yo hice su pedido y sentí como su labio inferior daba pequeños besos al mío. Le sonreí y me dejé llevar por el cansancio, acompañado del sueño.

Llevaba mi atuendo adecuado para los juicios: pantalón de vestir negro, camisa negra lisa, mi infaltable capa de cuero y mi cabello en vez de ir liso o levantado, iba atado como cola de caballo, en mi espalda.

Caminando recorría la llanura seca y oscura con un poco de neblina.
Cayó un relámpago sin ningún tipo de ruido luego, avisándome que me encontraba cerca de la Corte.
Encontré a la figura de Eleysha, esperándome a unos cuantos metros adelante. Ella vestía una túnica rosa, con una pequeña cadena en su cintura, por si debían convertirla en espectro.

–Eleysha-
–Señor Kaulitz. Nos queda poco para la Corte, le cuento en el camino todo lo que ha pasado.

Sin esperar mi respuesta, me fue contando que su amigo (el ya difunto) había estado iniciando sesiones con la ouija, intentando contactar con ella. Eleysha no se resistió y apareció ante el. Su amigo quedó estupefacto. Sin embargo, esa noche no hubo nada que indique que el chico iba a fallecer. Luego de 13 días le llegó la citación del Juez.

–Hemos llegado, Difunta.

El edificio frente a nosotros tenía siglos y siglos de estar levantado, era inmenso. Era La Corte Fúnebre. El lugar donde varias veces al año la visitábamos.
Abrí una de las pesadas y toscas puertas de madera antigua, dándonos paso hacia dentro, donde los muertos hacían sus papeleos.

Caminé hacia una escalera situada en una esquina, llevando conmigo a mi cliente.

En el camino nos topábamos con más personas muertas. También estaban los entes que llevaban al cielo o infierno a los muertos que lo merecían.

Llegamos al primer piso y nos detuvimos en un enorme salón que abarcaba casi todo el lugar: el Gran Salón Judicial. Tomé la mano de Eleysha y la llevé hacia una pequeña puerta por donde debían pasar los abogados y los clientes.
Me encontré con el pequeño Nacmias, un hombrecito bondadoso que siempre estaba en los juicios.
–Hola abogado europeo, lo estábamos esperando, en unos momentos comenzara el juicio. Pueden ubicarse en sus lugares.- dicho esto, nos abrió otra puerta donde daba al salón anterior.

Guié a Eleysha al estrado, donde en un momento comenzaría a declarar todo lo ocurrido.
Me senté en mi pupitre y observe todo a mí alrededor hasta cruzar mis ojos con el jurado: de un lado los Abogados Benignos, del otro, los Malignos, y entre medio de los dos bandos, 2 de mis colegas: Georg y Gustav.
Oh! Cuanto los extrañaba.
Me saludaron de lejos. No podíamos hablar. Aunque era seguro que al haberse dormido, se encontraron aquí.

Llamaron a levantarnos a saludar al Juez. Claro estaba que éste era el más imparcial en todas las situaciones de juicio, el mayor traidor: Judas.
Vestido con una capa de color natural, con una barba de varios meses y el cabello castaño, atado, se paseó hasta llegar a su atril y sentarse finalmente, dando comienzo al juicio.

El chico amigo de Eleysha estaba a mi costado, separados por una distancia de un metro quince. El chico se veía apuesto, hasta podrían haber formado buena pareja ellos dos.

Se presentó enfrente de Judas un muerto vestido para la ocasión, el abogado acusador.
–A la señorita aquí presente se la acusa de homicidio a un ser vivo. Quedando claro que esta terminantemente prohibido esta acción. Por lo tanto podría estar condenada a la tortura de mutarla a “Ente Espectral”.
Fue hacia el estrado un secretario que leyó el historial de muerte de Eleysha. En él, decía que tuvo una muerte frágil, sin cuentas pendientes, y que si ganara el juicio, podría irse al cielo sin ningún impedimento.
Judas le pregunto a ella como se declaraba, a lo que ella contesto con un simple “inocente”.

El chico miraba todo con furia y enojo. A lo que al fin entendí el por qué de todo esto: él mismo se había suicidado. Por ella, por que la amaba.

Llegó mi turno de interrogar a Eleysha. Se la notaba nerviosa y a la vez triste.

–Muy bien, comenzaré. Eleysha: hace cuanto conoces a Fabio?
–Hace más de 8 años.
–¿Desde ese entonces son amigos?
–¿Nunca tuvieron algo mas que una simple amistad?
–No.
–¿Qué pasó exactamente esa noche en que él te vio?
–El estaba preguntando al tablero si yo estaba allí, a lo que contestó que si. Entonces el le imploró que me mostrara ante el. Y allí es donde me aparecí. Me senté frente a el. Y solo lo observe. Luego me fui. Y no volví a verlo hasta ahora.
–Señor Juez, no tengo mas preguntas.

Me senté y luego al lado mío, vino Eleysha. Temblaba de los nervios. Yo la calmé, tocando su pequeña y huesuda mano.

Llamaron a declarar a Fabio, el amigo de la acusada. Y me tocaba preguntar a mí.
Volví a levantarme, arreglando mi capa y mi cabello.

–Fabio: ¿Cómo sabes que Eleysha te ha matado?
–Pues fácil-contestó convencido- me tomó de mi pecho e hizo que mi corazón dejara de latir.
–Mmm… sabes? Eso no es muy creíble. Aun así: ¿Cómo es que ahora, aquí, yo veo a tu corazón totalmente sano y sin ninguna señal de haberse parado de un ataque?
El chico quedo sin habla: lo había acertado.
Cuando un fallecido se ha muerto por un ataque cardiaco, se nota su pecho contraído o con alguna marca que lo demuestre. Y el, no tenia absolutamente nada.

–Teniendo una visión aquí y ahora, debo decirte que lo que noto es que tienes morado tus labios y tus ojos desorbitados, de tu nariz puede verse aun restos de cocaína, mientras que también siento que has inhalado pegamento. Puedo deducir entonces que has muerto de sobredosis.

–Objeción mi Señoría-llamó el abogado de Fabio llamando la atención de todos.- el abogado insinúa que mi cliente falleció por causas externas a la señorita sin prueba alguna.

–Objeción denegada, abogado.- pidió Judas.-continúe, William
–Muchas gracias, señoría. Entonces, resumiendo. La noche en que usted tuvo contacto con mi cliente, quedó estupefacto, claro está. Al verla irse y no poder hacer nada, intentó volver a llamarla y ella no apareció. Se tensó tanto que necesitó una gran dosis de cocaína para poder quitarse las penas. La cocaína surtió efecto y mientras lo hacia, usted inhalaba pegamento. Luego de una ronda de marihuana, usted decidió meterse 6 rayas más de cocaína, y apareció aquí. Decidió suicidarse por sobredosis por que para usted, su corazón ya no funcionaba. Había muerto cuando la vio marcharse. Usted se mató por que la amaba y en vida se acobardó de decirle esto y ahora tiene una eterna cuenta pendiente. Usted la ama y por eso esta ahora aquí. Por que quizo seguirla.


Todo se tornó silencioso. Hasta que Judas tronó el martillo sobre el soporte hecho para eso.

–Receso hasta dentro de 58 horas. Están citados. Hasta ese entonces.

Todos comenzaron a salir de la sala y yo me acerqué a Eleysha que sonreía.
Me abrazó fuertemente y salimos de aquel lugar.
Aun estaba libre, pero con la cadena atada a su cintura.


Volvimos al bosque y nos saludamos cordialmente hasta dentro de 2 días.
Confío en que salga bien. Espero que sea así.

Me saque mi capa y la llevaba en la mano. Sentía calor, malestar en mi cuerpo, pesadez, cansancio.
Será mejor que me despierte.



Abrí mis ojos y al terminar de hacerlos los moví a mi costado, quedando pasmado con la escena que veía.

Tom ya había vuelto de su pelea.



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MensajeTema: Re: (Twincest, other) El Abogado de los Muertos, cap 11   Hoy a las 3:35 pm

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